martes, 1 de mayo de 2018

DOCTRINA NACIONALISTA DEL TRABAJO


Sin lugar a dudas el Trabajo es uno de los pilares de la Cosmovisión nacionalista, puesto que el interés de una Comunidad Organizada siempre debe estar por encima de todo individualismo sectario. El Nacionalismo considera que el Trabajo es la fuente de riqueza más importante que tiene un país, y por lo tanto el dinero no vale nada si no es fruto de aquel.

La vida laboral de todo un Pueblo sólo puede ser digna y decente si mediante diferentes actividades se concretan objetivos trascendentales. En este sentido no es el Capital ni las posesiones materiales lo que constituye lo más importante. Lo fundamental siempre va a ser el potencial laboral, o sea, la aptitud mental o física, el talento creativo o práctico. Y la medida de esto último siempre va a estar dada por la Lealtad, por el Honor, por el Saber, por la Voluntad, por la Constancia, por la Responsabilidad, por el Sentimiento y el Carácter.

En abierta oposición doctrinaria a este principio nacionalista se encuentra el liberal-capitalismo idólatra del dinero y que mide al Hombre solamente por la cantidad de bienes materiales que posee. A su vez, no son las condiciones económicas las que determinan las relaciones sociales. El internacionalista Kiselly Mordecai -conocido por su seudónimo Karl Marx- sostenía en su falso análisis del sistema capitalista que la economía es la infraestructura, vale decir, que es el gran condicionante de todo lo que ocurre en una sociedad. Pero es absolutamente todo lo contrario. Son los conceptos morales los que determinan las relaciones económicas y por ende el tipo de relaciones sociales. O sea, el tipo de moralidad que predomina en la vida de los diferentes pueblos siempre va a ser el gran determinante a la hora de entender porque se establece un sistema económico en particular.

El Nacionalismo sostiene que siempre se debe poner énfasis en los principios espirituales como el Honor y la Lealtad antes que en los detalles materiales o comerciales. Una persona honorable siempre será aquella que cumpla con el deber de trabajar, aquella que a través de su comportamiento demuestra ser digna de su posición laboral. Para un verdadero y autentico gobierno nacionalista siempre estará la preocupación por el cuidado de cada compatriota dentro del ámbito del Trabajo; el interés por la integridad y el grado de realización que se pudiera alcanzar para la vida tanto desde lo espiritual como desde lo físico y mental.

Así como todo compatriota tiene frente a la Comunidad el deber de trabajar, el Estado tiene la obligación moral de crear puestos dignos. Y para obtener una producción plena en el país es absolutamente necesario primero fortalecer un potencial laboral, segundo poseer una voluntad para querer producir y en tercer lugar crear puestos. Pero no se trata de ubicar indiscriminadamente y de un modo cuantitativo ese potencial en puestos elegidos al azar o creados sin una adecuada planificación previa.

Así como el talento superior es el que siempre debe acceder a los puestos de mando, el Trabajo productivo y creador –tanto manual como intelectual– debe ser el fundamento de toda economía. El que debe otorgar el primer sitio de Honor dentro de una Comunidad Nacional. Por eso el Nacionalismo se pone al frente de una Economía Orgánica y Natural y revaloriza al Trabajo como la real y viva expresión de la vida de un Pueblo. 
    


Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

01-05-2018

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