viernes, 13 de abril de 2018

LA ECONOMÍA ORGÁNICA Y NATURAL


El Nacionalismo no considera a la economía como un ente autónomo, como un proceso natural que se desarrolla según sus propias leyes. Para la cosmovisión nacionalista la economía es simplemente un medio, una herramienta para arribar a un fin. En lo inmediato, su finalidad reposa en la satisfacción de necesidades humanas, y en lo fundamental y de fondo, debe generar la grandeza espiritual, ética, moral y física de un Pueblo. 

De esta manera, y en abierta oposición a la ideología del liberalismo, toda economía sana rechaza el concepto individualista de ganancia monetaria y de rentabilidad como fines económicos absolutos en sí. Abrazar estos paradigmas capitalistas equivaldría entonces a negar el interés de la Comunidad y considerar el interés especulativo y agiotista del gran Capital. Es que la vida económica (como la vida humana misma) solo debe ser concebida en Comunidad. Y toda Comunidad solamente puede desarrollarse si dentro de ella cada miembro se compenetra con Espíritu de Sacrificio, vale decir, si cada compatriota se desenvuelve con visión de conjunto.

Para el ideario nacionalista la política económica representa una doctrina de servicio, de valor y de energía que saca sus fuerzas de las entrañas mismas del Pueblo. Por eso a toda actividad económica le debe competer el desarrollo de todas las fuerzas éticas, morales y anímicas de la Nación. No se trata entonces de que la economía procure sacar ventajas en los individuos, tampoco de poner en primer lugar la mejor y más barata provisión de bienes materiales, sino que estén decididamente en primera línea la Dignidad de todos, la Independencia y el Honor Nacional.

Una Economía Orgánica es aquella en donde el Pueblo no vive para la economía y la economía no se subordina a la rapiña y expoliación del Capital Internacional, sino muy por el contrario, que el Capital sirve a la economía, y la economía al Pueblo. Este es el motivo por el cual debe subordinarse a un Estado (garante de lo anterior). Se desprende así que el Estado no actúa “porque sí” sino que lo hace por ser el regulador, el conductor y guía de la economía en su totalidad.

Por consiguiente, el gran paradigma rector será “el Bien Común debe prevalecer sobre todo bien privado”, lo que debe entenderse en el sentido de que el natural interés por la ganancia no debe lesionar o despreciar (tan siquiera mínimamente) el Bien Común, el Bien del Estado y el interés de la totalidad. Por eso el Nacionalismo se dirige con sus exigencias fundamentales a la conciencia ética y moral de los que actúan en la vida económica.

A su vez, la Personalidad libre, creadora y responsable debe ser el fundamento de toda la conducción económica del conjunto. Pero esa Personalidad libre y creadora no tiene derecho a pensar solamente en sí misma. Debe subordinarse sí o sí en los más elevados fines estatales en el terreno económico.

Para que exista una Economía Orgánica debe haber un Despertar del Espíritu dentro de la mismísima Comunidad, debe haber un Espíritu económico, una Ética económica, una formación de la conciencia de la responsabilidad hacia la totalidad. En definitiva, para que exista una Economía Orgánica debe haber una Revolución Nacionalista.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional". 

13-04-2018

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