martes, 1 de mayo de 2018

DOCTRINA NACIONALISTA DEL TRABAJO


Sin lugar a dudas el Trabajo es uno de los pilares de la Cosmovisión nacionalista, puesto que el interés de una Comunidad Organizada siempre debe estar por encima de todo individualismo sectario. El Nacionalismo considera que el Trabajo es la fuente de riqueza más importante que tiene un país, y por lo tanto el dinero no vale nada si no es fruto de aquel.

La vida laboral de todo un Pueblo sólo puede ser digna y decente si mediante diferentes actividades se concretan objetivos trascendentales. En este sentido no es el Capital ni las posesiones materiales lo que constituye lo más importante. Lo fundamental siempre va a ser el potencial laboral, o sea, la aptitud mental o física, el talento creativo o práctico. Y la medida de esto último siempre va a estar dada por la Lealtad, por el Honor, por el Saber, por la Voluntad, por la Constancia, por la Responsabilidad, por el Sentimiento y el Carácter.

En abierta oposición doctrinaria a este principio nacionalista se encuentra el liberal-capitalismo idólatra del dinero y que mide al Hombre solamente por la cantidad de bienes materiales que posee. A su vez, no son las condiciones económicas las que determinan las relaciones sociales. El internacionalista Kiselly Mordecai -conocido por su seudónimo Karl Marx- sostenía en su falso análisis del sistema capitalista que la economía es la infraestructura, vale decir, que es el gran condicionante de todo lo que ocurre en una sociedad. Pero es absolutamente todo lo contrario. Son los conceptos morales los que determinan las relaciones económicas y por ende el tipo de relaciones sociales. O sea, el tipo de moralidad que predomina en la vida de los diferentes pueblos siempre va a ser el gran determinante a la hora de entender porque se establece un sistema económico en particular.

El Nacionalismo sostiene que siempre se debe poner énfasis en los principios espirituales como el Honor y la Lealtad antes que en los detalles materiales o comerciales. Una persona honorable siempre será aquella que cumpla con el deber de trabajar, aquella que a través de su comportamiento demuestra ser digna de su posición laboral. Para un verdadero y autentico gobierno nacionalista siempre estará la preocupación por el cuidado de cada compatriota dentro del ámbito del Trabajo; el interés por la integridad y el grado de realización que se pudiera alcanzar para la vida tanto desde lo espiritual como desde lo físico y mental.

Así como todo compatriota tiene frente a la Comunidad el deber de trabajar, el Estado tiene la obligación moral de crear puestos dignos. Y para obtener una producción plena en el país es absolutamente necesario primero fortalecer un potencial laboral, segundo poseer una voluntad para querer producir y en tercer lugar crear puestos. Pero no se trata de ubicar indiscriminadamente y de un modo cuantitativo ese potencial en puestos elegidos al azar o creados sin una adecuada planificación previa.

Así como el talento superior es el que siempre debe acceder a los puestos de mando, el Trabajo productivo y creador –tanto manual como intelectual– debe ser el fundamento de toda economía. El que debe otorgar el primer sitio de Honor dentro de una Comunidad Nacional. Por eso el Nacionalismo se pone al frente de una Economía Orgánica y Natural y revaloriza al Trabajo como la real y viva expresión de la vida de un Pueblo. 
    


Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

01-05-2018

viernes, 13 de abril de 2018

LA ECONOMÍA ORGÁNICA Y NATURAL


El Nacionalismo no considera a la economía como un ente autónomo, como un proceso natural que se desarrolla según sus propias leyes. Para la cosmovisión nacionalista la economía es simplemente un medio, una herramienta para arribar a un fin. En lo inmediato, su finalidad reposa en la satisfacción de necesidades humanas, y en lo fundamental y de fondo, debe generar la grandeza espiritual, ética, moral y física de un Pueblo. 

De esta manera, y en abierta oposición a la ideología del liberalismo, toda economía sana rechaza el concepto individualista de ganancia monetaria y de rentabilidad como fines económicos absolutos en sí. Abrazar estos paradigmas capitalistas equivaldría entonces a negar el interés de la Comunidad y considerar el interés especulativo y agiotista del gran Capital. Es que la vida económica (como la vida humana misma) solo debe ser concebida en Comunidad. Y toda Comunidad solamente puede desarrollarse si dentro de ella cada miembro se compenetra con Espíritu de Sacrificio, vale decir, si cada compatriota se desenvuelve con visión de conjunto.

Para el ideario nacionalista la política económica representa una doctrina de servicio, de valor y de energía que saca sus fuerzas de las entrañas mismas del Pueblo. Por eso a toda actividad económica le debe competer el desarrollo de todas las fuerzas éticas, morales y anímicas de la Nación. No se trata entonces de que la economía procure sacar ventajas en los individuos, tampoco de poner en primer lugar la mejor y más barata provisión de bienes materiales, sino que estén decididamente en primera línea la Dignidad de todos, la Independencia y el Honor Nacional.

Una Economía Orgánica es aquella en donde el Pueblo no vive para la economía y la economía no se subordina a la rapiña y expoliación del Capital Internacional, sino muy por el contrario, que el Capital sirve a la economía, y la economía al Pueblo. Este es el motivo por el cual debe subordinarse a un Estado (garante de lo anterior). Se desprende así que el Estado no actúa “porque sí” sino que lo hace por ser el regulador, el conductor y guía de la economía en su totalidad.

Por consiguiente, el gran paradigma rector será “el Bien Común debe prevalecer sobre todo bien privado”, lo que debe entenderse en el sentido de que el natural interés por la ganancia no debe lesionar o despreciar (tan siquiera mínimamente) el Bien Común, el Bien del Estado y el interés de la totalidad. Por eso el Nacionalismo se dirige con sus exigencias fundamentales a la conciencia ética y moral de los que actúan en la vida económica.

A su vez, la Personalidad libre, creadora y responsable debe ser el fundamento de toda la conducción económica del conjunto. Pero esa Personalidad libre y creadora no tiene derecho a pensar solamente en sí misma. Debe subordinarse sí o sí en los más elevados fines estatales en el terreno económico.

Para que exista una Economía Orgánica debe haber un Despertar del Espíritu dentro de la mismísima Comunidad, debe haber un Espíritu económico, una Ética económica, una formación de la conciencia de la responsabilidad hacia la totalidad. En definitiva, para que exista una Economía Orgánica debe haber una Revolución Nacionalista.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional". 

13-04-2018

LA LÍNEA HISTÓRICA NACIONALISTA SAN MARTÍN - ROSAS - PERÓN


¿Por qué San Martín?

Porque es el Padre de la Patria. En primer lugar porque defendió sistemáticamente el patriotismo argentino como valor absoluto en sí, como cultura, como postura ante la vida. Y dentro de ese Ser Nacional defendió a capa y espada nuestros valores tradicionalistas y costumbres.

En ese Espíritu de Bien Común que siempre lo caracterizó la consecuencia lógica fue hacer causa común con el Federalismo Argentino, y en especial con el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. Además fue el verdadero impulsor del Congreso de Tucumán en 1816, impregnando de heroísmo y de firme decisión a los diputados que allí asistieron, en un momento sumamente difícil ya que parecía que las armas de la Patria se desmoronaban ante los españoles.

En segundo lugar es el Padre de la Patria porque siempre buscó la Unidad de todos los argentinos. Siempre buscó esa unidad en un momento muy difícil a nivel interno por la cruenta lucha y guerra civil entre unitarios y federales. Y en aras de esa Unidad, de esa difícil Unidad, nunca participó de las guerras civiles. Se puso a la altura de la Historia dedicando todo su esfuerzo a la liberación continental.

En tercer lugar es el Padre de la Patria por los altos valores éticos y morales que siempre puso en práctica como Padre de Familia. En 1825 escribió un listado de consejos para su hija Mercedes, un listado en donde volcó sus ideales educativos, su amor como gran padre: 1°) Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican. 2°) Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira. 3°) Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto. 4°) Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5°) Respeto hacia la propiedad ajena. 6°) Acostumbrarla a guardar un secreto. 7°) Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones. 8°) Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9°) Que hable poco y lo preciso. 10°) Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11°) Amor al aseo y desprecio al lujo.


¿Por qué Rosas?

Porque es el Padre del Nacionalismo Argentino. Como Gobernador de Buenos Aires y Primera Magistratura Nacional logró lo que ningún político había logrado hasta el momento, la Unidad Nacional. En este sentido priorizó los pactos interprovinciales, dando origen al Pacto Federal de 1831 en donde primero se buscó articular a las provincias anarquizadas por los unitarios para luego organizar el país bajo la forma federal y con la sanción de una constitución.

La Junta de Representantes (el organismo encargado de designar al gobernador de Buenos Aires) ya le había otorgado a Rosas en 1829 –cuando asumió por primera vez– la Suma del Poder Público por la permanente guerra civil existente con los unitarios extranjerizantes. Al consolidar el orden y la paz a nivel interno, la Legislatura porteña le otorgó el título honorífico de ‘Restaurador de Las Leyes’, dándosele además el grado militar de Brigadier.

Obrando como el más argentino de todos, exaltó los valores nacionales y criollos. Su claro y decidido proteccionismo económico terminó con el liberalismo retrogrado que tanto había servido a los intereses colonialistas de Inglaterra. La exclusiva navegación de nuestros ríos dio paso al desarrollo de una importantísima marina mercante. Su famosa Ley Nacional de Aduanas generó un gran impulso y protección a la Industria Nacional frente a los productos de procedencia británica. La fundación del Banco de la Provincia de Buenos Aires puso fin al dominio y al monopolio del crédito y del metálico en nuestro país por parte de la especulación y la usura inglesa. Y su tan mentada Reforma Agraria (enfrentándose a enfiteutas y concentradores  ingleses) estableció un reparto más justo de tierras productivas.

Es el Padre del Nacionalismo Argentino porque además defendió la Patria de manera enérgica y digna frente a las tentativas colonialistas, destacándose la Defensa Nacional frente a la agresión francesa de 1838 y frente a la agresión anglo-francesa de 1845. Inclusive el mismísimo Libertador General San Martín hizo causa común escribiéndole desde su retiro en Francia poniendo de manera simbólica su espada y su persona al servicio de la Nación, felicitando al Restaurador por la heroica resistencia en Vuelta de Obligado y reconociéndolo como el Defensor de la Independencia Americana.

En definitiva, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas encarriló a la Nación fomentando un sentimiento patriótico. El uso obligatorio de la divisa punzó en todo el país para la administración pública, las escuelas y el ejército fue otra prueba cabal de ello. Para el Padre del Nacionalismo, la palabra “Federación” significaba Amor a la Patria y apego a nuestras tradiciones.


¿Por qué Perón?

Porque la Doctrina Nacional-justicialista, también rodeada de una Mística y de un Espíritu argentinista, estableció claramente una Unidad de Concepción para una Unidad de Acción. Fue el legado de la Soberanía Política, de la Independencia Económica y la Justicia Social. Toda una lucha (con proscripción incluida) al servicio de la Causa Nacional. Es el General Perón el que como ningún otro presidente en la historia de nuestro país reivindicó a los trabajadores con amplias medidas socialistas, realizando una efectiva distribución de la riqueza y armonizando las relaciones entre el Capital y el Trabajo.

El Nacional-justicialismo fue sin lugar a dudas la doctrina libertaria del siglo XX, reflejada también en el principio de la “Tercera Posición”, o sea, de un posicionamiento totalmente libre ante los embates de las izquierdas y de las derechas, del marximo y del capitalismo, del imperialismo yanki y del imperialismo soviético de esa época, colonialismos siempre manejados por el Poder Oculto, por la Sinarquía Internacional al decir del Líder justicialista.

Con una fuerte política de industrialización interna (también como nunca antes visto en el país) la Independencia Económica tuvo como finalidad reconquistar las fuentes de riqueza de la Nación para hacer un reparto más equitativo, para mejorar la calidad de vida de los argentinos: Desligando al país de todo organismo financiero usurero; sin deuda externa; nacionalizando el Banco Central de la República Argentina como así también los sectores estratégicos de la economía; llevando adelante una verdadera integración económica a nivel latinoamericano.

Y todo ello a pesar de la enorme presión ejercida por EEUU, el país “bueno” y “democrático” vencedor en la 2da Guerra Mundial. En definitiva fue la consolidación de la Comunidad Organizada: Una Nación, un Estado y un Líder que orgánicamente cumplen una misión en común.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

13-04-2018

PERSONALIDAD Y NACIONALISMO


La Personalidad es el conjunto de cualidades que conforman la manera de ser de una persona y que por ende se diferencia de los demás. Hace referencia a la forma en que pensamos, sentimos, interpretamos una realidad, a como nos comportamos. Puede incluir rasgos positivos como también puede incluir los negativos y está determinada por los genes que son los que nos proporcionan una gran variedad de predisposiciones y también por el ambiente que nos rodea, que nos condiciona.

Por consiguiente, al ser la peculiar estructura interior, constante y propia de cada individuo conforme a la cual se organiza todo el Ser, está formada por una serie de patrones que utilizamos para describirnos y que se encuentran integrados en un “Yo”. Una Personalidad psicológicamente sana y equilibrada será aquella que sea flexible, vale decir, que sepa reaccionar ante situaciones y ante los demás de diversas formas al poseerse un amplio repertorio de conductas en vez de comportarse de un mismo modo, de una misma manera siempre cerrada y rígida. Y si es capaz de tolerar situaciones de presión y enfrentarse a ellas entonces nunca se derrumbará ante los diferentes contratiempos y dificultades.

Tener mucha Personalidad es sinónimo de poseer una Gran Personalidad, en donde las cualidades de una persona entonces sobresalen por ser muy firmes, vitales, precisas, por tener un dinamismo arrollador gracias al cual se despliegan actividades que lo hacen elevar, que lo hacen interiormente fuerte y natural. Sería lo contrario al hombre-masa donde se observan cualidades impersonales, anónimas, fofas y burguesas.

Para la Doctrina Nacionalista poseer una Gran Personalidad es determinante a la hora de querer internalizar una Unidad de Concepción para la Unidad de Acción. ¿Y cómo es posible poseerla? En primer lugar teniendo firmeza a la hora de querer comprometerse con los destinos del país; en segundo lugar teniendo un dinamismo arrollador en el sentido de querer superarse día a día como militante, creando, proponiendo, teniendo permanente iniciativa, queriendo prepararse para algún día formar a las jóvenes generaciones; en tercer lugar poseer fuerza y decisión, vale decir, no desfallecer ante los inconvenientes de fondo que siempre se plantean en la Lucha por el Despertar Nacional.

En el fondo, toda Gran Personalidad es para el Nacionalismo un Yo como reflejo de una comprensión anti-sistémica de la realidad y como un Espíritu de Lucha inmortal. Una identidad individual absoluta y totalizadora que se revela ante cualquier forma de manifestación decadente desde lo social. Es el reflejo de una militancia cualitativa que está muy por encima del número de la masa. La que posee una Mística y un Estilo a la hora “del hacer” antes que el “criticar” desde una postura pasiva y burguesa.


Toda Gran Personalidad es para el Nacionalismo la que trasciende los pensamientos materialistas tanto de Derecha como de Izquierda (las dos caras del Nuevo Orden Mundial). La que por el sólo hecho de sentirse esclarecida siente que tiene el deber, el compromiso moral e ineludible para con la Patria. La que compromete un esfuerzo y una militancia hacia un rumbo de grandeza. En definitiva, toda Gran Personalidad es para el Nacionalismo la idea misma de Libertad, la idea misma de Lucha contra toda forma de esclavitud mental.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

13-04-2018

domingo, 4 de marzo de 2018

VOLUNTAD Y NACIONALISMO


La Voluntad es la potestad que se posee para dirigir el accionar propio, por lo tanto una facultad para la toma de decisiones. La que nos impulsa a realizar acciones sobre la vida cotidiana. Es evidente que antes de ejecutar su acto la persona primero debe estar consciente. Por eso se trata de una propiedad de la personalidad que apela a una especie de fuerza para desarrollar una acción y de acuerdo a un resultado esperado.

Al existir el acto voluntario entonces existe la intención, que es una de las propiedades de la personalidad, puesto que siempre se conocerán de antemano las consecuencias que cada acción trae consigo. Por eso cuando se realiza un acto se conoce que el mismo va acompañado de tres momentos básicos. Es como una serie de pasos que se siguen, en primer lugar está la deliberación consciente de las causas o motivos que conllevan al sujeto a realizar la acción, en segundo lugar se trata de la decisión de realizar el acto y en último lugar la ejecución y responsabilización del acto.

En esencia, todo acto voluntario va a estar ligado a una inteligencia con capacidad para tomar decisiones correctas y así lograr una recompensa futura, un beneficio ulterior. Por eso siempre se va a relacionar con el hecho de poder elegir a conciencia, con sentimiento y sin ningún tipo de manipulación externa.

Para el Nacionalismo la Voluntad es determinante, decisiva para lograr y alcanzar su meta, vale decir el Bien Común Social. Y así como todo acto voluntario está ligado a una inteligencia a la hora de decidir, todo militante nacionalista debe poseer una Unidad de Concepción para la Unidad de Acción. Ninguna de estas unidades se excluyen sino que por el contrario se complementan, se retroalimentan la una con la otra.

La Unidad de Concepción está en la Doctrina. Y lo importante de una Doctrina no consiste en conocerla sino en sentirla y sobre todo amarla. Pero a su vez tampoco alcanza con tener ese sentimiento sino que se debe poseer sí o sí una Mística, que es la verdadera fuerza motriz que impulsa la realización del sacrificio y la entrega por una Causa Superior. Una Doctrina sin teorías de fondo resulta incompleta. Y una Doctrina sin la forma de realizarse resulta inútil. Por eso en la Unidad de Acción está la adecuada conducción del conjunto de la Doctrina. Por consiguiente se trata de poner en marcha no solamente la idea en sí para que pueda ser difundida sino la fuerza motriz necesaria para que una determinada idea tome cuerpo.

No se hacen patriotas con discursos. Se es verdaderamente nacionalista solamente por el alto grado de sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. El Nacionalismo antepone el Deber antes que la comodidad, la Responsabilidad antes que las satisfacciones personales, una Mística antes que ideas. Y todo ello dentro de un Movimiento Político con total Voluntad, con total Acción y con un decisivo Espíritu de Lucha para lograr la grandeza de la Patria y la felicidad del Pueblo.

Un Movimiento Político Nacionalista que quiera hacer triunfar una Causa Superior tiene el deber de corporizar una Férrea Voluntad para de esta manera arribar a un Poderío de Voluntad, razón por la cual dicho Movimiento siempre será indestructible en Cuerpo y Espíritu.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-03-2018

HONOR Y NACIONALISMO


El Honor es una cualidad moral que lleva a una persona a actuar rectamente en la vida, a tener comportamientos regios y nobles, a cumplir con el deber y de acuerdo a una moral. En esencia, esta cualidad moral está íntimamente ligada a la buena reputación de una persona, y por consiguiente a su honestidad y lealtad como así también a la virtud, al mérito y también al heroísmo.

Implica ideales superadores. Se trata de principios y valores individuales que posee una persona. Por eso el Honor siempre va a estar vinculado al concepto de dignidad, con la cualidad del que se hace valer como persona de manera firme, del que se comporta como corresponde ante diferentes situaciones que plantea la existencia humana, del que nunca va a dejar que lo humillen ni degraden.

En la vida nadie puede ser más fuerte que un Hombre o una Mujer con Honor. Mientras otros se bastardean en debilidades o pasiones superficiales, aquellos siempre van a permanecer eternos e inmutables ante sus principios, en donde la palabra tiene un valor enorme y hasta es más importante que un contrato firmado.

El Honor se lo posee o no se lo posee, no existen términos medios en este sentido. Para el Nacionalismo –como expresión cosmovisonal y filosófica de amor a la Patria– todo militante debe poseerlo sí o sí, ya que toda persona honorable es aquella que tiene incorporado un porte inquebrantable, que siempre actúa de manera responsable y en acciones determinantes para la vida. El que se preocupa ante los demás, el que posee una aguda sensibilidad social y con sentido de justicia, el que demuestra en los hechos concretos Amor y Lealtad, sentimientos nobles hacia sus compatriotas.

Y aquí se encuentra el punto decisivo: Poseer un profundo sentimiento patriótico, porque la persona honorable sólo conoce el valor del compromiso. En este sentido el Nacionalismo, por más que tenga una clara y definida Doctrina, nunca tendrá sentido si sus principios no se acoplan a un Movimiento Político de total acción y de resuelto Espíritu de Lucha. Es que la única forma de amar a la Patria consiste en sacrificarse por ella.

Por eso es tiempo de recobrar lo que largamente hemos perdido, lo que nos pertenece por derecho propio. Los nobles ideales de Revolución Nacionalista, de Soberanía Política, Independencia Económica y Bien Común Social nadie los pondrá en práctica por nosotros mismos. Por eso debemos librar con perseverancia, con voluntad de hierro y con fe en la victoria el decisivo Combate del Honor.

El militante nacionalista posee Honor como cualidad moral porque tiene sentimiento del deber. Porque posee virtud y mérito. Porque tiende a superarse y pone en práctica desprendimientos personales. Porque nunca desfallece y demuestra en el día a día compromiso, sacrificio, lucha, fuerza de voluntad, valor, arrojo, coraje, poder de decisión, placer ante la responsabilidad, estoicismo, capacidad de liderazgo, sobriedad, austeridad, autocontrol, dureza física y mental, carácter, solemnidad, férrea disciplina, eficacia y obediencia sagrada. En definitiva, el militante nacionalista tiene Honor porque sólo posee el Ideal de los Fuertes, de los que nunca se corrompen.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-03-2018

LOS SIETE PRINCIPIOS DEL MILITANTE NACIONALISTA


En primer lugar LA FE. Pero no en referencia a lo estrictamente religioso. El principio de la Fe hace referencia al convencimiento de alcanzar la Victoria, el triunfo de la Revolución Nacionalista. A su vez Fe en el mando, ya sea en el Líder del Movimiento como en los distintos Jefes. Fe en las decisiones y en la capacidad para ocupar un determinado puesto de lucha. Fe en nuestros camaradas, en todos los militantes. Fe en nosotros mismos, en nuestra capacidad para luchar por el bien de la Patria. Fe en la doctrina, en una Unidad de Concepción para la Unidad de Acción.

En segundo lugar LA DISCIPLINA. Principio más que necesario que tiene que haber dentro de todo grupo organizado de personas y que apuntan a un fin concreto. La disciplina política significa apegarse a las leyes, a las reglas y direcciones que emanan de la Doctrina y de las órdenes que se imparten. 

En tercer lugar LA LEALTAD. Nuestro Honor es la Lealtad. Esta es una de las frases que mejor describe a un nacionalista. Y la Lealtad es uno de los principios más importantes que debemos respetar. Debemos ser leales a la Patria y entender que la misma no sólo es un pedazo de tierra sino también una Bandera, un Pueblo, una Cultura, una Tradición, una Historia, un Espíritu. Debemos ser fieles a la sangre derramada, a todos los camaradas que han dejado su vida por la Nación. Debemos ser leales al Movimiento, a la Doctrina, a nuestros Líderes, a nuestros Camaradas y también a nosotros mismos.

En cuarto lugar LA SOLIDARIDAD. Un Movimiento es un grupo de personas y para que este grupo avance es necesario que sus miembros apunten para un mismo lado. Que ese grupo de personas se sienta uno sólo. Para que ello suceda es vital la solidaridad: Dentro del Movimiento nuestro hermano es nuestro Camarada. Y la palabra Camarada no sólo es un título. El Camarada es quien practica la camaradería, el que practica la Solidaridad, la Cordialidad y el Respeto. El que ayuda, protege y acude a un compañero cuando éste lo necesita. Y el militante nacionalista realiza en sí un enorme acto de Solidaridad porque es quien lucha y se sacrifica por su Pueblo.

En quinto lugar LA DISCRECIÓN. El efecto sorpresa muchas veces tiene una importancia decisiva en una acción. La discreción es un principio muy importante para todo militante. Ya lo dice el viejo dicho: “Uno es dueño de lo que piensa, pero esclavo de lo que dice”.

En sexto lugar LA PACIENCIA. Si hay que tener Fe en la Victoria también hay que saber que esa Victoria no va a llegar de un día para el otro. Hay que saber que esto requiere de mucho esfuerzo, de momentos de mucha actividad y de momentos también de “reposo”. Para poder comprender esto y sobre todo para poder sobrellevarlo, es necesario el principio de la Paciencia, ya que sin ella caemos en la desesperación y en la posterior deserción.

En séptimo y último lugar LA ALEGRÍA. Es evidente que las actuales circunstancias de nuestro país y del mundo en general son duras y desfavorables. Sin embargo no podemos caer en la depresión y en la desesperación. A  las armas del enemigo oponemos nuestras armas. Frente a la traición y la decadencia oponemos nuestra Lealtad, nuestro Honor y nuestra Doctrina. Y frente a la tristeza reinante oponemos nuestra Alegría. Una Alegría por demostrar que no todo está perdido y que oponemos una férrea resistencia. Debemos ser alegres y estar honrados de servir a la Patria, y más alegres estaremos el día del mañana cuando la Argentina sea completamente Libre, Justa y Soberana.

Estos siete principios deben regir y orientar nuestra vida tanto como militantes y como personas. El punto decisivo siempre va a estar dado por la Voluntad, por un porte inquebrantable y honorífico de querer vencer.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-03-2018

domingo, 4 de febrero de 2018

¿QUÉ ES EL BIEN COMÚN SOCIAL?


Es el tercer principio doctrinario del Nacionalismo. Consiste en promover dentro de una Comunidad Nacional Organizada el desarrollo sano y fuerte de un Pueblo de manera integral. Por desarrollo no debe entenderse lo estrictamente material –tal como lo da a entender la falaz prédica materialista marxista– sino todo aquello que eleve a las personas desde lo espiritual, cultural, ético, físico y material.

Para la cosmovisión nacionalistra, ese desarrollo integral es sinónimo de Socialismo, entendido como el convencimiento ético de que el Bien Común debe estar por encima de todo bien individualista y sectario (como por ejemplo los intereses especulativos del dinero o los intereses políticos partidocráticos de la corrupción organizada). Una actitud ética frente a los problemas existentes, un estilo para llevar adelante acciones concretas más que una ley estrictamente económica o matemática. Por eso el error conceptual más grave en la idea de Socialismo es querer reducirlo al campo económico como burdamente lo plantea el marxismo.

Todo sistema económico que cumpla con requisitos éticos básicos, que sea útil para llevar al Pueblo a un nivel de vida superior en el sentido integral ya descripto puede considerarse como socialista. Los sistemas económicos son simplemente herramientas, medios, y por tanto están sujetos a modificaciones según las circunstancias. Lo único que son inmutables son los principios éticos conformes al Bien Común.

Evidentemente hay elementos anti-socialistas en sí mismos, aberrantes y abiertamente contrarios a toda ética: La usura, la especulación, el anonimato, la lucha de clases, la dependencia, la explotación, la degradación del Orden Natural, la corrupción. Y esa degradación y materialización de la vida se impone desde los bancos de cerebro del Nuevo Orden Mundial y con la clara intención de adormecer almas. En un mundo dominado por ideas materialistas -tanto del capitalismo como del marxismo- es lógico confundir Ética con interés, Bien Común con provecho personal, Pueblo Organizado con clases, Socialismo con marxismo.

Para promover un trato de honor hacia todos los compatriotas de un país un gobernante debe poseer sí o sí libertad de acción para ello, debe ostentar el “Real Señorío de lo Propio” para el ejercicio soberano de su gran misión. Es que sin Soberanía Política ni Independencia Económica no podrá haber nunca gobernante justo, honesto y servidor abnegado de la grandeza de la Nación. A su vez, en la promoción del Bien Común Social primero debe haber una verdadera unión entre todos sus integrantes, una fraternidad sincera en aras de la construcción de la verdadera paz social. Y en segundo lugar –como consecuencia lógica– se debe premiar el mérito, el deber, la responsabilidad y el sacrificio.

El factor humano siempre debe ser el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales. Por eso el verdadero Nacionalismo siempre será aquel que mantenga el equilibrio de intereses dentro de una Comunidad Nacional y a través de un sano concepto de Bien Común Social o Socialismo. Es que las verdaderas revoluciones son aquellas que tienen un profundo contenido de transformación integral.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-02-2018

¿QUÉ ES LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA?


Es el segundo principio doctrinario del Nacionalismo. Es un acto soberano que consiste en desligar a un país del capitalismo plutocrático usurero y expoliador de riquezas, y por ende establecer una economía sana, orgánica y natural al servicio de los intereses del Pueblo.

En el plano estrictamente económico, el Nuevo Orden Mundial ejerce el dominio de los pueblos a través de la práctica del préstamo a interés como así también a través de la imposición de corporaciones multinacionales que usufructúan riquezas y recursos naturales para un beneficio propio. Conceptualmente hablando el préstamo a interés es el invento más perverso del Poder Mundial del Dinero. Es una práctica a-moral porque genera dinero de la nada, sin ningún tipo de esfuerzo productivo.

La usura es la que posibilita la vida de zángano de una minoría poderosa, los grandes banqueros internacionales. Este diabólico sistema tiene como único y gran deseo el ansia insaciable de lucro, la dominación de las naciones con deudas cada vez más abultadas por la lógica del crecimiento exponencial de la usura. Porque en la “cultura del endeudamiento permanente” dichas deudas se refinancian al no poseerse una capacidad de pago real, y por consiguiente crecen a un ritmo cada vez más desorbitado.

Para la cosmovisión nacionalista el Capital debe servir a la economía y la economía debe servir al Pueblo, estableciendo el Estado reglas de juego claras y conforme a exigencias éticas y socialistas. El Estado no debe por sí mismo actuar en la economía, debe ser el regulador, el conductor y guía de la misma en el más elevado de los sentidos. Por ende debe reemplazar el actual sistema capitalista expoliador por un sistema capital-socialista y en el marco de un Nuevo Orden social-patriótico. La condición determinante sería que tanto el Capital como el Trabajo -en estrecho y mancomunado abrazo- sean el motor de la grandeza de la Patria.

Para lograr la Independencia Económica y establecer así una economía natural conforme a un desarrollo sano y orgánico se deben poner en práctica ideas-fuerzas vitales:

1°) Ejercer Soberanía propia sobre la Moneda Nacional.
2°) Reemplazar el patrón Peso-Dólar por un patrón Peso-Trabajo.
3°) Emitir dinero en función de los bienes reales existentes.
4°) Criminalizar la práctica de la usura y toda clase de especulación o agiotismo económico.
5°) Nacionalizar los resortes fundamentales de la economía.
6°) Promover una fuerte Industria Nacional, sector liviano, pesado y tecnológico-científico.
7°) Eliminar el sistema impositivo regresivo para establecer uno de carácter progresivo.
8°) Suplantar el sistema de Sociedades Anónimas por el de Responsabilidad ante el Estado.
9°) Desarrollar el comercio exterior en base a la producción nacional.
10°) Propiciar una Reforma Agraria para beneficio exclusivo de los argentinos.
11°) Desligar a la Argentina de todo organismo financiero internacional.
12°) Realizar una investigación parlamentaria sobre la ilegalidad de la Deuda Externa.

El despótico accionar del Nuevo Orden Mundial y sus tecnócratas cipayos de turno son los que nos impiden los beneficios del trabajo y la explotación de nuestras riquezas, condenándonos a que tengamos una vida de esclavos y miserables. Por eso, para alcanzar la tan anhelada felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria es fundamental lograr la liberación absoluta de toda forma de colonialismo económico, poner en práctica y sin ningún tipo de concesiones la Independencia Económica.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-02-2018

¿QUÉ ES LA SOBERANÍA POLÍTICA?


Es el primer principio doctrinario del Nacionalismo. La Soberanía Política no es una expresión de deseos ni una mera formulación jurídica sino una voluntad irrenunciable que debe existir en todo Estado. Es un principio rector que un gobierno debe llevar adelante y que consiste en poner en práctica (y sin ningún tipo de demagogia discursiva) el ejercicio pleno del poder sobre todo lo que es propio y sin ningún tipo de manipulación foránea.

Por consiguiente la Soberanía Política se afirma en un “Real Señorío de lo Propio” con integridad territorial. Sin ella ningún gobierno puede tomar decisiones plenas ni administrar justicia conforme al Bien Común. Aceptar intromisiones foráneas significaría entrar en una contradicción misma. El principio de las nacionalidades, la igualdad jurídica de los Estados y la soberanía en sí deben constituir las bases fundamentales para un ordenamiento sano en materia de política internacional. Y por definición misma, este delineamiento sólo puede ser llevado adelante por gobiernos nacionalistas firmes, fuertes y decididos.

Nunca podrá existir un franco estado de paz a nivel mundial mientras el respeto a la integridad de las soberanías políticas no predomine sobre cualquier otra consideración. De esta forma el Nacionalismo rompe con el esquema desnaturalizante e internacionalista tanto del capitalismo como del marxismo (dos caras de una misma moneda). Y conceptualmente los enfrenta por el sólo hecho de que ambos van en contra de los intereses nacionales.

Cualquier esquema de unidad continental siempre debe basarse en el respeto y en la defensa de los intereses de cada uno de los países en cuestión, en la eliminación radical de las relaciones de dependencia, en un freno concreto al accionar desleal de las trasnacionales, en un freno a la rapiña colonialista y al proceder a-moral de la Usura Internacional, como así también en un freno hacia aquellas ideologías disolventes y extrañas a la esencia de un Pueblo.

La Nación que se somete a una fuerza superior pierde su autodeterminación (en definitiva la cualidad primordial de su Soberanía), y pertenece desde ese momento al vencedor cualquiera sea la forma en que se pretenda disimular la conquista. Entonces LIBERACIÓN es la palabra de Orden. Liberarnos de las fuerzas de ocupación que hacen posible la explotación y la dominación colonialista.

Nuestra Soberanía Política nació con la Declaración de la Independencia proclamada el 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán. Este acto fundacional se reafirma con el agregado al Acta -el día 19 de julio de aquel año- de la frase “LIBRE E INDEPENDIENTE DE TODA OTRA FORMA DE DOMINACIÓN EXTRANJERA”.

Afirmar formalmente una Declaración de Independencia es lo mismo que nada. Es indispensable que día a día esa voluntad política se ponga permanentemente en acto, porque la Soberanía Política no es algo que se conquista para siempre o que se proclama en una fecha patria. Sólo existe cuando hay dominio de lo que es propio; cuando se la mantiene contra toda forma de expoliación foránea, contra toda forma de entreguismo local cipayo, de mafias que se visten de “representantes del pueblo” y que a los fines prácticos son tecnócratas del Nuevo Orden Mundial.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-02-2018

lunes, 8 de enero de 2018

¿QUÉ ES LA PATRIA?


Patria proviene del latín Pater, Padre, y hace referencia a la Tierra de los Padres, en cuanto a un origen propio que tiene en cuenta fundamentalmente una herencia de sangre y un territorio donde se ha nacido. Pero desde ya que la definición se hace mucho más abarcativa.

Teniendo en cuenta esa sangre y ese territorio, la Patria es una síntesis verdaderamente transcendental, indivisible y con fines propios a cumplir. Y al estar en el Espíritu de todo un Pueblo es un “encontrarse a uno mismo”, vale decir, sentirse reconocido en una Tradición, en Valores, Nobles Principios como así también en Arquetipos o Referentes Históricos que marcaron un camino de grandeza en cuanto a un claro ideal de Comunidad Nacional.

En la Patria se debe ver un Destino, una empresa colectiva siempre en marcha, una misión en la Historia, una misión en lo universal, grandes anhelos, sueños y esperanzas de dimensiones míticas que calan profundo en el Espíritu de un Pueblo. Y todo ello para la consolidación y desarrollo de una Nación que se forja y que se nutre con acciones que van formando tejidos por tradiciones y por lazos ancestrales. Por eso es un error conceptual identificarla solamente con aquello físico o tangente como lo territorial o lo hereditario sanguíneo.

La Patria siempre va a estar indiscutiblemente vinculada con un territorio nacional. Y los símbolos patrios más representativos (la Bandera, el Himno, el Escudo, la Escarapela) son los que se imponen gallardamente para ser respetados y valorizados como los máximos emblemas que cobijan los más elevados propósitos de realizaciones. Y dentro de la familia del término analizado, el patriotismo es una forma de pensar, de sentir y obrar.

No se hacen patriotas con discursos. Se es verdaderamente patriota o nacionalista solamente por el alto grado de sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. Y para que exista un verdadero Patriotismo y un verdadero Nacionalismo se debe poseer una aguda sensibilidad social. Debe haber un total desprendimiento de egoísmos sectoriales que nos haga ver que antes que nada primero está el Bien Común Social, la felicidad y el progreso de todo un Pueblo. En definitiva, la Patria la constituyen nuestros hermanos connacionales unidos por una misma Sangre y por un mismo Espíritu.

Todos los Hombres y Mujeres deben ser solidarios, deben trabajar incansablemente para que no haya ni un solo infeliz que sufra el desamparo y la desgracia. Y la principal responsabilidad le cabe al gobernante, a aquel que si se digna estar a la altura de esa gran hora entonces será considerado como legítimamente nacionalista. Es que si el Estado quiere tener hombres patriotas primero debe levantarlos, debe dignificarlos, debe darles todo lo que necesitan y que por sí mismos no pueden conseguir.

Y cuando esto ocurra, de manera natural se habrá realizado el aseguramiento de un Pueblo sano, de un Pueblo fuerte, de una Nación vigorosa, valiente y patriota con honda emoción y pleno orgullo, capaz de morir si es necesario para defender la dignidad y el decoro de la Patria, lo que se podría decir defender una verdadera llama de la argentinidad



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

08-01-2018