jueves, 17 de agosto de 2017

SAN MARTÍN, EL PADRE DE LA PATRIA


  Para el Nacionalismo Social Argentino, San Martín es el Padre de la Patria por tres motivos fundamentales.

  En primer lugar porque defendió sistemáticamente el patriotismo argentino como valor absoluto en sí, como cultura, como postura ante la vida, como postura ante los inconvenientes que plantea la existencia humana. Y dentro de ese Ser Nacional defendió a capa y espada nuestros valores tradicionalistas, nuestras costumbres. En ese Espíritu de Bien Común que siempre lo caracterizó, la consecuencia lógica fue hacer causa común con el Federalismo Argentino, y en especial con el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. Vaya reconocimiento para el Defensor de nuestra Soberanía Nacional contra la agresión colonialista francesa de 1838 y contra la agresión colonialista anglo-francesa de 1845. En este sentido, esto expresa el artículo 3° de su famoso testamento: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”.

  Además, San Martín fue el verdadero impulsor del Congreso de Tucumán en 1816, impregnando de heroísmo y de firme decisión a los diputados que allí asistieron, en un momento sumamente difícil ya que parecía que nuestras armas se desmoronaban ante los españoles. Defendió la dignidad de Patria. Nos enseñó que todos debemos ser solidarios, que todos debemos trabajar incansablemente para que en la República Argentina no haya un solo infeliz que sufra el desamparo y la desgracia. Y esto a pesar de los obstáculos, de los gobiernos indiferentes ante la desgracia social como el actual que tenemos o como los gobiernos insensibles unitarios sufridos por el Libertador y por los argentinos mismos de esa época. San Martín nos da el claro ejemplo también de que no se hacen patriotas con discursos. De que se es verdaderamente patriota o nacionalista solamente por el alto grado de sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. Que para que exista un verdadero Patriotismo se debe poseer una aguda sensibilidad social, como él poseía de sobra; que debe haber un total desprendimiento de egoísmos sectoriales que nos haga ver que antes que nada primero está el Bien Común, la felicidad y el progreso de todo un Pueblo, como él mismo arengó una y otra vez.

  En segundo lugar es el Padre de la Patria porque siempre buscó la unidad de todos los argentinos. Siempre buscó esa unidad en un momento muy difícil a nivel interno por la cruenta lucha entre unitarios y federales. Y en aras de esa unidad, de esa difícil unidad, nunca participó en las guerras civiles del país. Sólo dedicó todo su esfuerzo en la liberación continental. En referencia a su firme determinación de no participar en las guerras civiles argentinas, por ejemplo, en marzo de 1819, le escribió una carta al caudillo oriental federal José Gervasio Artigas, expresándole: “Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo, y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la Patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas”

  Cuando se le ordenó desde el gobierno de Buenos Aires que suspendiera ni más ni menos que la campaña libertadora y regresara al territorio nacional, que pusiera al Ejército Libertador al servicio de una de las facciones internas en lucha, la centralista-oligárquica-unitaria, y que solucione como por arte de magia el enfrentamiento con el Federalismo, sobre todo en el litoral, San Martín se negó rotundamente. Su pureza radicó en que nunca pensó, ni remotamente, en derramar una sóla gota de sangre entre argentinos. San Martín fue rechazado y difamado por uno de los personajes más nefastos del cipayismo extranjerizante, Bernardino Rivadavia, el hombre fuerte de los gobiernos reformistas de Buenos Aires en la década del ’20 y el tristemente hacedor de nuestra primera e ignominiosa Deuda Externa, contraída en 1824 con la banca financiera inglesa Baring Brothers.

  Rechazado y difamado por Rivadavia, San Martín ni siquiera pudo asistir a los últimos días de vida de su esposa, Remedio de Escalada, terminando de abandonar el país en compañía de su pequeña hija Mercedes. Intentó regresar Buenos Aires en 1828, pero no bajó del barco en donde venía ante la guerra civil desatada por el General unitario Lavalle. Luego de pasar por Montevideo regresó a Europa con destino definitivo hasta el día de su fallecimiento.

  En tercer lugar es el Padre de la Patria por los altos valores éticos y morales que siempre puso en práctica como Padre de Familia. En 1825 escribió un listado de consejos para su hija Mercedes, un listado en donde reflejó, en donde volcó sus ideales educativos, su amor como gran padre: 1°) Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican. 2°) Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira. 3°) Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto. 4°) Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5°) Respeto hacia la propiedad ajena. 6°) Acostumbrarla a guardar un secreto. 7°) Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones. 8°) Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9°) Que hable poco y lo preciso. 10°) Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11°) Amor al aseo y desprecio al lujo.

  Un dato que muy pocos saben: El 24 de agosto es Día del Padre en la provincia de Mendoza, en honor al nacimiento de su hija Mercedes Tomasa, su única hija y futura compañera de exilio quien había nacido precisamente el 24 de agosto de 1816 en Mendoza. Esta es una gran iniciativa pero nos quedamos cortos. El 24 de agosto debería conmemorarse el Día del Padre en toda la Argentina. Más allá de las batallas y de las enfermedades, José de San Martín y su hija Mercedes Tomasa permanecieron cerca, aunque distara entre ellos cientos de kilómetros. Estuvieron siempre fuertemente unidos a través de una relación signada por el respeto y el cariño. La siempre agitada tarea del General no fue excusa para desentenderse de la educación de su única hija. Si bien se preocupó por formar a una ‘tierna madre y buena esposa’, no se olvidó de estudiar en detalle qué conocimiento se le impartía a la niña. El Libertador no se cansaba de repetir que ‘sin educación no hay sociedad’, y este concepto se lo transmitió a su hija durante toda su vida.

  En síntesis, en San Martín como Padre de la Patria se ve una actitud de servicio llena de máximo patriotismo; se ve una anhelada unidad nacional; se ve una gran honradez y una gran ética por la educación y los altos valores morales que le inculcó a su hija. En estos tiempos de falta de valores morales, de televisión basura, de tanta corrupción organizada, de desgobierno, de una cada vez mayor concentración de la riqueza en sanguijuelas internacionalistas, de degradación social, de indiferencia ante los que más sufren, de servilismo ante los poderes mundiales y de manipulación demagógica todavía vigente, el Libertador nos deja como legado fundamental a todos los argentinos de bien que debemos tener Dignidad. Que debemos dejar de lado toda codicia materialista, todo egoísmo sectario, toda actitud burguesa y pasiva ante los graves y estructurales problemas que tenemos como país. Que debemos trascender como personas con un espíritu heroico ante los problemas de la vida; que debemos conquistar un Señorío de lo Propio, ser independientes de toda forma de dominación extranjera.

  La sanmartiniana Paz del Honor consiste en ejecutar la libre autodeterminación de nuestro querido país con respecto a los poderes financieros globalizantes y en referencia también a sus entreguistas locales. Unión, esfuerzo, sacrificio, firmeza, iniciativa, desprendimientos, solidaridad, ética, moral libertaria. Es que ya lo decía con claridad meridiana el mismísimo Libertador al afirmar: “Para defender la causa de la Patria no hace falta otra cosa que Orgullo Nacional”.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera vecinal,
Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

17/08/2017

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