domingo, 23 de abril de 2017

RAÚL SCALABRINI ORTIZ Y EL REVISIONISMO HISTÓRICO ARGENTINO


  Fue un destacado filósofo, periodista, escritor, ensayista, formador de la Conciencia Nacional y pluma prolífica del Revisionismo Histórico Argentino. Nació en la ciudad de Corrientes, el 14 de febrero de 1898. Se relacionó con el círculo de escritores que se reunían en torno a la figura del filósofo y novelista Macedonio Fernández y sus principales influencias literarias fueron Fiódor Dostoyevski, Anatole France, Edgar Allan Poe y Oscar Wilde. En la década del ’20 se vinculó al grupo literario Florida, donde conoció a Jorge Luis Borges y Eduardo Mallea, entre otros. Visitó París en 1924, ciudad a la que admiraba como todos los intelectuales latinoamericanos de la época.

  Hacia 1931 publicó ‘El Hombre que está solo y espera’, una obra que le dará mucho prestigio y reconocimiento dentro de los círculos intelectuales del momento. Y con respecto a su reconocida obra señaló: “Yo realzaba en mi libro las virtudes de la muchedumbre criolla y demostraba que su valoración no debía emprenderse de acuerdo a las reglas y cánones europeos: daba una base realista a la tesis esencial de la argentinidad y sentaba la tesis de que nuestra política no es más que la lucha entre el espíritu de la tierra, amplio, generoso, henchido de aspiraciones aún inconcretas y el capital extranjero que intenta constantemente someterla y juzgarla”. Posteriormente se dedicó de lleno a la investigación socioeconómica e histórica nacional. De profesión ingeniero, agrimensor y diseñador ferroviario, realizó varios prototipos de locomotora de alta velocidad y perfil aerodinámico. Desgraciadamente, esos proyectos no llegaron a contar con apoyo institucional.

  Con el inicio de la “Década Infame” ingresó resueltamente en el análisis y la crítica de la realidad nacional. Hacia 1932 comenzó el estudio de los problemas económicos del país, con pruebas, documentaciones y sosteniendo firmemente lo que muy pocos veían, que la Argentina era una colonia inglesa y que los principales resortes económicos estaban en sus manos. También realizó un estudio detallado del pacto Roca – Runciman (de mayo de 1933) por el cual la oligarquía argentina se sometió vergonzosamente a los dictados ingleses para poder seguir vendiendo la carne a Inglaterra entregando todos los recursos nacionales a los deseos británicos. En sus estudios llegó a desentrañar con claridad meridiana toda la red de dominación británica que comenzaba con los ferrocarriles, continuaba con los frigoríficos y terminaba con los seguros y barcos británicos para concluir la ruta de la carne argentina en un sistema que sólo beneficiaba a unos pocos argentinos y a muchos británicos. Todo este sistema se completaba con el regreso de los barcos cargados de manufacturas inglesas que ahogaban e impedían el desarrollo de una industria nacional.

  Formó parte, junto con otros intelectuales, de la revolución radical yrigoyenista de enero de 1933 (en pleno gobierno del conservador anglófilo General Agustín P. Justo). Una revolución dirigida por el teniente coronel Gregorio Pomar que terminó sofocada sangrientamente. De esta manera fue llevado detenido a la Isla Martín García, y luego debió optar por el obligado exilio o la prisión de Ushuaia. Finalmente, fue desterrado a Europa. Poco antes de partir se casó con Mercedes Comaleras, el 23 de enero de 1934, debiendo concurrir al Registro Civil esposado y en compañía de la policía. El primer destino de su exilio fue Italia, donde permaneció por corto tiempo, para luego dirigirse a Alemania. En este país publicó una serie de artículos, que luego aparecieron en Argentina en ‘La Gaceta del Sur’ y luego conformaron el libro “Política británica en el Río de la Plata”, una de sus grandes obras. En las primeras hojas de este libro había escrito: “El imperialismo económico encontró aquí campo franco. Bajo su perniciosa influencia estamos en un marasmo que puede ser letal. Todo lo que nos rodea es falso o irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran. Este libro no es más que un ejemplo de estas falsías”.

  Recién hacia fines de 1934 pudo regresar al país junto a su esposa. Al año siguiente comenzó a colaborar en el semanario ‘Señales’, cuestionando desde este medio el sistema entreguista que dominaba al país y que empobrecía a la mayoría del pueblo argentino. Y fue precisamente en este semanario donde conoció a Arturo Jauretche, por entonces un joven radical yrigoyenista con quién entabló una amistad que perdurará hasta su muerte. Se incorporó a FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), una corriente interna creada en 1935 dentro de la Unión Cívica Radical por Arturo Jauretche, Gabriel del Mazo, el militar Luis Dellepiane, Homero Manzi, Darío Alessandro y otros. En tal sentido realizó numerosas conferencias sobre temas relacionados con la dependencia argentina y sobre cómo se mueven los hilos del poder económico del país. Su tema principal fueron los ferrocarriles ingleses, a los que considera claves para el funcionamiento colonial. En su visión, los rieles del ferrocarril fueron una inmensa telaraña metálica donde está aprisionada la República. A su vez redactó los famosos Cuadernos de FORJA, donde abordaba magistralmente esos temas centrales de la dependencia argentina: los ferrocarriles, el endeudamiento financiero y el petróleo. En 1940 publicó sus dos obras más sobresalientes: ‘Política británica en el Río de la Plata’ ‘Historia de los ferrocarriles argentinos’. También demostró el efecto nefasto del endeudamiento externo, investigando el escandaloso endeudamiento del país a instancias de Bernardino Rivadavia en 1824 y a favor de la financiera inglesa Baring Brothers.

  Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 fue un firme sostenedor de la neutralidad argentina en la guerra, haciendo precisamente de la neutralidad una bandera en defensa de la Soberanía Nacional. Y en tal sentido, endeudándose y arriesgando su patrimonio familiar publicó el diario ‘Reconquista’, que dio a la luz el 15 de noviembre de 1939. Pero Scalabrini no pudo sostener económicamente ‘Reconquista’ y luego de tan sólo 41 días de vida lo tuvo que cerrar. Siempre de espíritu crítico, libre e independiente, hacia febrero de 1943 se alejó de FORJA. Presenció maravillado el 17 de octubre de 1945 expresando para el recuerdo: “Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba por primera vez en su tosca desnudez original, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción de terremoto” “Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río. Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo”.

  Acompañó al peronismo en el poder, y de hecho siempre tuvo un contacto muy fluido con el Líder de los trabajadores, aunque siempre con su inamovible espíritu crítico, bregando de manera incansable por la nacionalización de los ferrocarriles, lo que el Nacional-Justicialismo implementará en histórica medida. Nunca aceptó cargos. Y con el derrocamiento del General Perón en 1955 fue un ferviente opositor de la autodenominada Revolución Libertadora en la que veía el retorno al poder de las oligarquías que se beneficiaban de la dependencia económica de la Argentina, criticando las medidas del gobierno de facto que consideraba un retroceso y apoyando una salida democrática. Inclusive dirigió el periódico ‘El Líder’, que fue inmediatamente clausurado por la dictadura de Aramburu, y posteriormente ‘El Federalista’, que también tuvo una corta vida. El fracaso del levantamiento del General Juan José Valle en junio de 1956 y su posterior fusilamiento le causó una gran conmoción y deterioro en su físico. Desde la revista ‘Que’ realizó una nueva difusión de su ideal nacionalista, siguiendo cuestionando la política entreguista de la Revolución Libertadora. Recluido al final de su vida en su biblioteca, falleció de cáncer de pulmón el 30 de mayo de 1959.

 Raúl Scalabrini Ortiz fue sin lugar a dudas uno de los grandes referentes culturales que ha luchado permanentemente por el fortalecimiento de una Conciencia e Identidad Nacional, y que ha desnudado las implicancias del colonialismo británico en nuestro país. Uno de los exponentes más lúcidos del Revisionismo Histórico Argentino. Y como tal nos deja un importantísimo legado al afirmar: “Desalojemos de nuestra inteligencia la idea de la facilidad. No es tarea fácil la que hemos acometido, pero no es tarea ingrata. Luchar por un alto fin es el goce mayor que se ofrece a la perspectiva del hombre. Luchar es, en cierta manera, sinónimo de vivir: Se lucha con la gleba para extraer un puñado de trigo. Se lucha con el mar para transportar de un extremo a otro del planeta mercaderías y ansiedades. Se lucha con la pluma. Se lucha con la espada. El que no lucha, se estanca, como el agua. El que se estanca se pudre”.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal,
Conductor del programa radial partidario “Estirpe Nacional”.

23/04/2017

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