lunes, 25 de mayo de 2015

LA GESTA DE MAYO: PASADO, PRESENTE Y FUTURO


Yendo a un plano geopolítico-histórico y en el marco del dominio mundial, en 1805 se produjo la famosa batalla de Trafalgar, en donde la poderosa armada británica derrotó a la franco-española, quedando así el comercio ultramarino bajo el control inglés. Esto generó desde ya una grave amenaza para las posesiones españolas en América (siendo un claro ejemplo de esto las invasiones inglesas de 1806 y 1807 en Buenos aires). Pero el hecho decisivo que generó el gran quiebre tiene que ver con Napoleón Bonaparte, que para esta época expande su imperio por toda Europa.

En 1808, con el pretexto de atacar a Portugal ante la amenaza de una alianza más formal de este reino con Inglaterra, Napoleón penetró con su ejército en España. Forzó la abdicación del rey español Carlos 4° en favor de su hijo Fernando 7°, quien a su vez abdicó y permitió la coronación de José Bonaparte, hermano de Napoleón, como flamante monarca de la Corona española y de todos sus territorios dependientes. Pero al quedar cautivo Fernando 7° del emperador francés, las principales ciudades españolas se levantaron contra la ocupación. Se formaron las famosas Juntas de Gobierno, en donde se asumía la soberanía del rey y se resistía la invasión a través de las armas.

La geopolítica europea va a generar un vuelco decisivo, porque desde el 2 de mayo de 1808 España se encontraba en guerra contra Napoleón, y de enemiga que era de Inglaterra, ésta se transformó en su aliada, quien va a exigir amplias facilidades para el comercio imperialista en América a cambio de cooperar en la independencia política de la metrópoli española. Y el reino de España –para coordinar las diferentes acciones– creó en septiembre de 1808 una Junta Central, primero en la ciudad de Aranjuéz y luego en Sevilla, pero las victorias napoleónicas provocaron su disolución, conformándose un Consejo de Regencia hacia principios de 1810.

Y siguiendo con el proceso histórico, en Hispanoamérica los terribles sucesos europeos derivaron en serios cuestionamientos al poder de los virreyes en América, ya que en definitiva éstos gobernaban en nombre de un rey que estaba destituido (Fernando 7°). En las principales ciudades hispanoamericanas también se establecieron Juntas de Gobierno hacia 1810, Juntas de Gobierno criollas, desconociéndose así la autoridad virreynal y abriéndose el proceso político-revolucionario.

En definitiva, el 25 de mayo de ese año se estableció en Buenos Aires (y comno todos sabemos) el primer gobierno de autoridades criollas, la Primera Junta de Gobierno presidida por Cornelio Judas Tadeo Saavedra y Rodríguez, máximo artífice e ilustre jefe del Regimiento de Patricios, regimiento que tanto destaque tuviera durante la segunda invasión inglesa. Quiero destacar que la gesta de Mayo fue pura y exclusivamente militar. Inclusive fueron las milicias criollas las que, ante los terribles sucesos de España, exigieron el Cabildo Abierto del día 22 para decidir si el virrey continuaba no en su cargo. Y de los más de 224 vecinos de distinción concurrentes, el voto de Saavedra terminó arrastrando a la mayoría. El mismísimo virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros, designado como presidente de la Junta por el Cabildo el día 24, terminó siendo desplazado por las fuerzas de Saavedra, el definitivo presidente de nuestro primer gobierno.

Sobre la Revolución de Mayo y la influencia de Inglaterra en la misma (algo de lo que tanto se habla y hasta de manera ligera) es indudable que una vez consumada la gesta en Buenos Aires la principal beneficiada (como en las demás revoluciones de 1810 en Hispanoamérica) fue Inglaterra, el principal país colonialista de principios de siglo XIX.

Esto es innegable ante el desmoronamiento de la Corona española en América. En este sentido la Junta de Mayo mantuvo la libertad de comercio en política exterior (continuando la línea del último virrey Cisneros) lo que en definitiva tanto buscaban los ingleses para volcar y vender sus excesivas mercaderías en el marco del imperialismo económico.

Pero de ahí a decir que la Primera Junta de Gobierno fue decididamente anglófila, pro-británica y que se constituyó para satisfacer pura y exclusivamente los intereses de la Corona imperial inglesa es un grosero error de apreciación. Y la justificación de lo que estoy señalando está en lo siguiente: Al favorecer la Junta a Inglaterra con su política de libre comercio lo que se buscó fue una protección política ante una contra-ofensiva española, nada más que eso.

Los hombres de Mayo creían proceder de la mejor manera posible, ignorando el juego del imperialismo inglés. Si no tenían un apoyo informal externo esa Revolución terminaba en un rotundo fracaso. La excepción estuvo en el anglófilo de Mariano Moreno (de por sí un personaje nefasto dentro de la Junta, llamado en su momento ‘gran abogado de los ingleses y patriota de última hora’).

Claro que esto de no entender el juego del imperialismo fue una posición ingenua, pero a los fines prácticos los revolucionarios entendían necesitar un “paraguas protector” para que la aventura, repito, no fracasara. Así y todo algunos de sus integrantes no tardarán mucho tiempo en darse cuenta de todo ese accionar colonialista inglés, como por ejemplo Manuel Belgrano. Y en toda esta fundamentación que estoy señalando me apoyo ni más ni menos que en José María Rosa, el referente más importante de la Escuela del Revisionismo Histórico Argentino.

Ahora bien, desde la Gesta de Mayo, en ningún momento como hoy en día el país necesita de hombres y mujeres verdaderamente honorables, capaces y llenos de muchísimo virtuosismo. Hay una tremenda crisis de representación política, hay una incapacidad manifiesta para resolver los problemas de los argentinos, pero hay algo peor… hay indiferencia y demagogia. Por eso la crisis es terminal.

Nos quieren hacer creer que la Argentina es Disneylandia. Por ejemplo, el martes pasado, fue la Cadena Nacional N° 18 utilizada por la presidente en lo que va del año. Y como siempre, nada sustancial, nada que realmente construya, nada que nos una de verdad, nada que nos de esperanza. Todo es chiquitaje, todo es falta de límites, verborragia y cinismo partidocrático, a lo que se debe sumar lo que más duele: El ocultamiento oficial, y de manera sistemática, del drama social de millones y millones de argentinos… pobreza, indigencia, desamparo, trabajo en negro, salarios de miseria, inflación desorbitante, impuestos asfixiantes.

Lo repito entonces, el país nos necesita a todos. A argentinos de pura cepa que descarten abiertamente la comodidad para construir una Nación digna. Es que la grandeza de la Patria es la grandeza de todos, y ninguna lucha que emprendamos jamás tiene que estar dirigida contra los intereses del país. Debemos primero ser honestos con nosotros mismos, en el hogar y la familia como así también en el ámbito estudiantil y laboral. Poseer un sano espíritu de convivencia en las relaciones sociales.

Para hablar de gobierno patrio, de autonomía y libertad, primero se debe alcanzar y consolidad la igualdad política; la igualdad ante la ley; el desarrollo educativo, industrial y científico; el bienestar económico y social; el pensar en una Argentina para los argentinos. Y para ello hay un solo camino que es el de trabajar honradamente por el bien nacional, comprometiendo un sostenido esfuerzo en un verdadero espacio de lucha nacionalista.

 ¡Compatriotas! Si el primer gobierno de autoridades criollas lo constituimos el 25 de Mayo de 1810 entendamos entonces que no hay nada más superador que el amor a la Patria sobre sanas bases de convivencia. En este sentido, la libertad siempre debe afianzar –para que exista– la unidad familiar, la seguridad y el progreso social, el interés y la defensa de todo lo nacional. Por eso ¡a luchar! ¡a luchar una y otra vez!.



Darío Coria, secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal
Conductor del programa radial “Estirpe Nacional”.

25/05/2015