martes, 9 de diciembre de 2014

EL NACIONALISMO REVOLUCIONARIO EN EL DESPERTAR DE LA PATRIA GRANDE


El Nuevo Orden Mundial nos domina en pleno siglo XXI de tres maneras concretas: A través del capitalismo usurero y expoliador de riquezas; a través de inorgánicas y falsas democracias; y a través de todo un aparato educacional-cultural y propagandístico de corte colonial, totalmente ajeno al Ser Nacional.

En este sentido el Dinero es la herramienta, o mejor dicho, el arma letal por el cual la Plutocracia Internacional somete a los diferentes pueblos. Esto es así de contundente porque en la perversa lógica del sistema capitalista los internacionalistas crean Dinero de la nada, porque se reproduce exponencialmente a través del ejercicio de la usura y del endeudamiento permanente, monopolizando su despótico uso a través de los denominados bancos centrales de los países y a través de los diferentes organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

A su vez es mentira que existan hoy en día democracias como formas de gobierno. Lo que verdaderamente existen son oligarquías nacionales revestidas con formalidades democráticas. Hay falsas democracias absolutamente subordinadas a las Altas Finanzas Internacionales, al denominado por expertos Imperialismo Internacional del Dinero, los verdaderos amos del Universo. En consecuencia, la mayoría de los enfrentamientos que se presentan a escala mundial, si efectivamente son reales, no constituyen disputas genuinas entre Estados o Naciones, sino entre facciones de la misma Plutocracia Internacional.

Y vaya si esto es así en la Argentina tributaria y vasalla de la Usura Internacional; en la Argentina totalmente dócil a las elites globalizantes; en la Argentina en donde la corrupción y la inmoralidad son moneda corriente; en donde la pobreza, la indigencia, las contaminaciones y la entrega de nuestro patrimonio nacional a diferentes corporaciones internacionalistas están a la orden del día. Y en donde el kirchnerismo representa sin lugar a dudas lo más claro y definido en materia de corrupción y cipayismo.

Entonces ¿cuál sería el remedio ante tan agonizante enfermedad? No hay demasiadas opciones, es más, hay una sola: Romper con el actual Sistema o Régimen de Dominación Mundial (Sistema que tanta destrucción y pobreza genera en el mundo). No hacerlo, o querer “reformarlo” sería como querer darle a un paciente una aspirina cuando en realidad se trata de operarlo. En esa ruptura está entonces la verdadera opción, si se quiere terminar con el drama de esta Argentina postrada y al borde de la disolución nacional.

Y esto es lo que precisamente sostiene Bandera Vecinal. En este sentido, en una de sus famosas proclamas de difusión y propaganda que lleva por título ‘AL PUEBLO ARGENTINO’, se sostiene:

“Bandera Vecinal es un Partido Político Nacionalista fundado por hombres y mujeres patriotas, hartos de las traiciones y corrupción de los dirigentes y partidos de siempre, que decidimos trabajar activamente en defensa de nuestra Comunidad. Nuestro Líder en el orden nacional es Alejandro Carlos Biondini, un dirigente patriota de intachable trayectoria, combatido por los dirigentes del sistema por defender siempre los valores nacionales y decir lo que nadie se atreve: Que la Argentina debe ser para los Argentinos, y no tenemos que permitir que sea entregada o sometida por poderes extranjeros”.

La proclama partidaria precisa además: “Como Nacionalistas sostenemos cuatro principios esenciales: La Soberanía Política; la Independencia Económica; la Justicia Social y la defensa de los Valores Nacionales. Bandera Vecinal sostiene una Cuarta Posición ideológica. No está ni a la derecha, ni a la izquierda ni al centro del actual sistema de corrupción. Está en la vereda de enfrente, absolutamente enfrentado con los personeros de este régimen colonial decadente, aunque se presenten como oficialistas u opositores”.

“Nuestro Partido se opone firmemente a quienes lucran con la desgracia del Pueblo y la dependencia de la Patria, a quienes roban impunemente desde los cargos públicos, a quienes son incapaces de asegurar el Orden, a quienes consienten la depredación de nuestros recursos naturales, los hechos del narcotráfico, la delincuencia cada vez más manifiesta, y a quienes pretenden imponer un sistema tiránico donde la libertad de opinión y de pensamiento estén prohibidas”.

Por último, la proclama concluye así: “Bandera Vecinal aspira a una Argentina Justa, Libre y Soberana. Y en la prosecución de esta meta final los integrantes del Partido comprometen su esfuerzo y su militancia en la firme convicción de que allí donde hay una Voluntad también hay un Camino”. Esto es ni más ni menos que poseer una verdadera postura revolucionaria. O sea, hacer una revolución hoy en día significa realizar la sustitución del orden plutocrático-liberal-capitalista vigente en nuestro país por un Nuevo Orden revolucionario social-patriótico.

Vale decir, cambiar las pautas sociales decadentes del régimen por nuevas fuerzas motoras, por nuevas fuerzas superadoras, creadoras de un singular e impetuoso espíritu que reintegre a la Argentina por el camino de la libertad absoluta. Y precisamente alguien debe encausar toda la energía generacional del presente hacia su destino de poderío; y ese alguien no puede ser sino un movimiento político revolucionario que haya interpretado la realidad de la historia y que se identifique con la Nación al punto de que sean inseparables.

Una verdadera revolución nacionalista siempre debe tener un profundo sentido de duración, es decir, debe comprender la importancia de perpetuarse en la historia y establecer el cambio para siempre. El verdadero Nacionalismo es aquel que tiene una fuerte impronta socialista, el que profesa un muy profundo contenido de justicia social, de amor a la Nación en un sentido de amplia reivindicación de honor y de dignidad, el que se opone abiertamente al mundialismo capitalista y a la falsa dialéctica/praxis marxista (las dos caras de una misma moneda).

A su vez, y en esencia, político no es el intelectual frío de la dura circunstancia de tener que alcanzar el poder. Tampoco es político el subversivo, el anárquico, el revoltoso, el desdeñoso del fondo doctrinal e ideológico de la revolución. Político es el que armoniza, en su propia persona, y en un gran movimiento, la fuerza organizada como medio hacia el Poder con la capacidad interpretativa y creativa que exige la fundación de un Nuevo Orden.

¡Compatriotas! Bandera Vecinal, como movimiento político de resuelto espíritu de lucha, cataliza la argentinidad como bandera de lucha y de victoria. Predica un Nacionalismo Social conforme a una esencia anti-sistémica. Propone la Comunidad Organizada, el Bien Común por encima de cualquier sectarismo egoísta, una Argentina para los argentinos libre de toda forma de dominación extranjera.

Debemos entender que al estar unidos y fortalecidos el Orgullo Nacional común a todos será como una verdadera coraza de acero indestructible. Encolumnados detrás de un auténtico movimiento político la férrea voluntad de vencer será total. Y motivados por la consolidación de una Argentina fuerte, haremos sentir con bravura nuestro destino de grandeza.

¡Compatriotas! La lealtad a los principios rectores del Nacionalismo, ganando la calle con arrojo y valentía para generar conciencia en el pueblo y para cambiar nuestra decadente realidad actual, sirve de base para el verdadero y profundo cambio social. Pero para comprender este hermoso sacrificio primero se debe tener un sincero cambio interno. Estar plenamente identificados y esclarecidos por la causa a defender, por lo que amamos, por lo que sentimos, por lo que es nuestro, construyendo una personalidad noble y una voluntad firme que sea el motor para trascender como verdaderos patriotas. Siempre reivindicando a los que dieron el ejemplo, a los Arquetipos, a los Referentes Históricos.

Por eso sigamos luchando a paso firme y día a día para que el Bien Común se establezca definitivamente con el total esclarecimiento de la Comunidad Nacional sobre la farsa de los tradicionales partidos políticos. Que son cáscaras vacías, que vomitan un sistemático discurso pseudo-democrático, que esconden una escandalosa e inocultable corrupción organizada y que representan una recalcitrante oligarquía económica, con gobernantes ilegítimos que cumplen al pie de la letra la agenda del tiránico Poder Mundial del Dinero.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal,
conductor del programa radial partidario “Estirpe Nacional”.

09/12/2014