domingo, 2 de noviembre de 2014

LOS GRANDES AMIGOS DEL PODER


   A pesar de que el Gobierno Nacional despotrica una y otra vez contra las corporaciones multinacionales, haciendo alarde de una supuesta causa nacional, la realidad de los hechos nos muestra claramente una relación muy fluida entre el kirchnerismo y las diferentes elites globalizadoras.

Los ejemplos son muchísimos. Haciendo referencia a casos paradigmáticos de entrega del patrimonio nacional, por un lado tenemos el acuerdo casi en secreto realizado con la poderosa petrolera Chevron Corporation, a quien el régimen kirchnerista ha entregado varios yacimientos de hidrocarburos administrados por YPF en la zona denominada Vaca Muerta (en la provincia de Neuquén fundamentalmente). Esto no fue hace mucho.

  En la expropiación de Repsol-YPF, decidida por el Poder Ejecutivo en abril de 2012 y ratificada por el Congreso Nacional en mayo de ese mismo año, lo que se escondió siempre fue el vinculo espurio de la Presidente con el internacionalista y mega millonario David Rockefeller, una de las caras más emblemáticas del Nuevo Orden Mundial. Al respecto es muy famosa la imagen de la mandataria saludando cálidamente al presidente honorífico de la Trilateral Commission y del CFR, allá por septiembre del año 2008. 

La presidente Cristina Fernández de Kirchner junto a David Rockefeller,
uno de los rostros más emblemáticos del Nuevo Orden Mundial.

Realmente es una barbaridad que una riqueza nacional tan estratégica como el petróleo se negocie y se entregue a espaldas del pueblo argentino. ¿Y saben quién está también detrás de Chevron? Nada más ni nada menos que el Fondo Buitre BlackRock, la mega financiera mundial con sede en Nueva York, actualmente presidida por el internacionalista Laurence Fink. BlackRock tiene además el control accionario de otras dos trasnacionales petroleras anglo-sajonas, Exxon y Shell. Y los Fondos Buitre son socios del Estado Argentino, por ejemplo en YPF y en el Banco Hipotecario. El NML de Paul Singer y el EM de Kenneth Dart son dueños del 7% de las acciones del Banco Hipotecario, donde el Estado tiene casi el 60%. En YPF, Black Rock es uno de los socios clave también.

  Por otro lado tenemos la defensa abierta que sistemáticamente ha venido realizando el gobierno sobre la minera canadiense Barrick Gold Corporation, para que realice sus explotaciones contaminantes. Bueno, al respecto también es muy famosa la imagen en donde se estrechan la mano -y de una manera muy cordial- el titular de la Barrick, Peter Munk, con la actual mandataria argentina. En ese saludo queda resumida la expoliación del oro, los beneficios impositivos, el desastre ambiental y la falta de un real control para la minera expoliadora.

La actual mandataria saludando a Peter Munk, titular de Barrick Gold Corporation.

 El caso de Monsanto también es significativo. Esta es la multinacional de semillas y agroquímicos más poderosa del mundo. Su “modelo” implica el corrimiento de la frontera agropecuaria, los desalojos rurales (y por ende la represión), los desmontes y el uso masivo de agroquímicos altamente contaminantes. Con sede central en EEUU, domina el 86% del mercado de semillas transgénicas. Y en el marco de su política expansiva, el gobierno nacional aprobó su nueva semilla de soja transgénica, comenzándose ya con la instalación de su planta más grande de Latinoamérica en Córdoba.

En nuestro país, la soja ya ocupa más de 20 millones de hectáreas para el cultivo, y Monsanto produce nada más ni nada menos que el famoso glifosato, un herbicida altamente contaminante y que se pone en práctica dentro de la industria sojera. Ante la más pura indiferencia, esto produce cáncer y malformaciones neuronales, también malformaciones cardíacas e intestinales, que es tal como lo afirma una investigación del Laboratorio de Embriología Molecular a cargo del profesor Andrés Carrasco, que funciona dentro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICEF). Inclusive Carrasco denunció en su momento, abiertamente, que el Conicet tiene acuerdos económicos con Monsanto.

Gustavo Grobocopatel es considerado en la Argentina el “rey de la soja”. En la actualidad produce unas 300 mil toneladas anuales de soja transgénica y factura 900 millones de dólares anuales a través del emporio Los Grobo, con un haber por ejemplo de 50.000 hectáreas en la Argentina y de 80.000 en Uruguay. Es uno de los mayores impulsores de los llamados pool de siembra, el alquiler de decenas de miles de hectáreas (él inclusive hasta reconoce públicamente que controla unas 250.000, pero algunas fuentes duplican esa cifra). Se trata de sembrar con soja transgénica y así exportar a China. Sin lugar a dudas, Gustavo Grobocopatel también es uno de los grandes representantes de los conglomerados financieros-agrícolas de la Argentina, a través del modelo sojero y de la grandísima concentración de la propiedad de la tierra.

Sin lugar a dudas, los dos mejores amigos del poder K son los internacionalistas Eduardo Elsztain y George Soros. Eduardo Elsztain es definido por el mismísimo gobierno de Cristina como "un gran desarrollador inmobiliario que apuesta al crecimiento del país". Tiene bajo su poder un millón de hectáreas si incluimos a algunos países vecinos. Posee la mayoría de los shoppings de nuestro país, controla Puerto Madero, preside el Banco Hipotecario y desde allí muestra su gratitud a la gestión K apoyando el controvertido programa PRO.CRE.AR.

Pero además es el número 2 del Congreso Mundial Judío y preside el poderoso Grupo IRSA, el grupo inmobiliario más grande de la Argentina que a su vez está asociado con numerosísimos empresarios a nivel internacional. IRSA posee importantes acciones en el Banco Hipotecario, y es reconocida en el mundo como la empresa argentina que asegura los mejores negocios en bienes raíces. El salto de este Grupo se produce durante la época dorada del menemismo, cuando Elsztain se asoció con el especulador Soros haciéndole ganar unos 500 millones de dólares en "inversiones inmobiliarias".

   A través de Cresud S.A., la empresa líder agropecuaria del país, sus inversiones se expanden a Bolivia, Brasil y Paraguay con la compra de tierras y la cosecha de soja, trigo, maíz y girasol. Esta firma acumula hoy en día, a nivel local, 628.000 hectáreas de tierras para el cultivo, en su mayoría destinadas a la producción de soja transgénica y ganado. Elsztain es el mayor propietario de tierras argentinas y uno de los mayores productores de soja genéticamente modificada.

CFK junto a Eduardo Elsztain, N° 2 de Congreso Mundial Judío
y dueño de importantísimas corporaciones en nuestro país. 

Otro evidente amigo del poder K es el ya mencionado magnate multimillonario y mega especulador George Soros. En realidad su verdadero nombre es Schwartz Gyorgy. Es dueños de Soros Fund Management, y está en la lista de los 20 hombres más ricos del mundo. Recientemente duplicó su participación en YPF, obteniendo ahora el 3,5% de sus acciones. De esta manera se convirtió en el cuarto mayor accionista, en donde el Estado posee el 51% de la petrolera como todos sabemos. El vínculo de este magnate con el kirchnerismo no es algo nuevo. Sus negocios con la Argentina lo convirtieron en uno de los primeros empresarios en reunirse con el fallecido ex presidente Néstor Kirchner allá por el 2003, cuando el santacruceño recién arribaba al poder.

Inclusive, en la última visita de la actual mandataria a la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas, Cristina se reunió por espacio de más de una hora en el hotel de Nueva York donde se hospedaba, con Soros. ¿Y cuáles fueron las verdaderas razones de este encuentro? El magnate internacionalista -de multimillonarias inversiones en nuestro país- usó parte del encuentro con la presidente para felicitarla por la designación de Juan Carlos Molina al frente de SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), felicitaciones dadas a conocer por ella misma.

Es decir, por un lado tenemos a un mega especulador usurero y con un capital neto de más de 20.000 millones de dólares, entre los veinte más ricos del mundo, súbitamente preocupado por la “prevención de las adicciones en la Argentina”, y por el otro lado tenemos a un gobierno que sistemáticamente ha sido inoperante ante esta problemática. En mayo pasado, Molina había sostenido: "Tenemos que trabajar mucho la despenalización, hoy todavía no hablaría de legalización", agregando además "tenemos que dar ese gran paso que Argentina no tiene, de despenalizar el consumo y la tenencia personal".

El interés de Soros en el tema drogas es recurrente. Hace exactamente un año se reunía también en Nueva York con José Mujica, para apoyar la iniciativa del presidente uruguayo de legalización de la marihuana. En este caso en particular, Soros había financiado esta campaña canalizando unos 100.000 dólares a través de la ONG Regulación Responsable. En concreto, la reunión de Soros con Cristina en EEUU suena más a lobby por la despenalización de la marihuana que a otra cosa; un lobby de vieja data. ¿Se imaginan el impacto que todo esto podría tener sobre todo en el Conurbano bonaerense donde hay aproximadamente 200 mil chicos que no estudian ni trabajan?.

La presidente junto al mega especulador George Soros.

  En definitiva, acá están los verdaderos y grandes amigos del poder K. Una Argentina funcional al Nuevo Orden Mundial plutocrático-capitalista; una Argentina totalmente devorada por el Capital Internacional; una Argentina abiertamente entregada a las élites globalizantes; una Argentina utilizada para hacer multimillonarios negocios y a costa de mucho dolor social, de contaminaciones y malformaciones en la salud del pueblo; una Argentina postrada en donde el régimen progre-izquierdista-demagógico-populista del kirchnerismo representa lo más bajo en materia de entrega hacia el Poder Mundial del Dinero


Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura
del Partido Bandera Vecinal en el Orden Nacional.
Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa "Estirpe Nacional".

02/11/2014