martes, 1 de julio de 2014

RENDIDOS UNA VEZ MÁS ANTE LA USURA INTERNACIONAL


El título es lo que mejor puede definir el “acuerdo” alcanzado hace poco más de un mes entre el Gobierno Nacional y los acreedores externos aglutinados en el Club de París. En este sentido el actual ministro de Economía Axel Kicillof “arregló” personalmente en París que la Argentina pagase 9.700 millones de dólares en cinco años (realizándose el primer pago en mayo del 2015 y por al menos 1.150 millones de dólares). Pero la realidad indicaba que al 30/09/2013 se debían 6.100 millones de dólares (5.100 millones de capital + 1.000 millones de intereses).

Lo que es grave es que la Casa Rosada no dio a conocer todavía el documento completo del acuerdo alcanzado, y lo que es más grave todavía es que el gobierno deja de lado la obligación legal que establece que este tipo de acuerdos, como tantos otros en materia económica, deben elevarse al Congreso. Esto inclusive lo reconoció el Jefe de Gabinete Jorge Capitanich, quien con su habitual parquedad señaló: “No vamos a remitiré al Congreso el acuerdo”, yendo a contramano de lo que claramente establece el artículo 75 inciso séptimo de nuestra Constitución Nacional.
 
De esta manera el régimen antidemocrático y autoritario K se pone una vez más del lado de la ilegalidad. Se trata en definitiva de una política maquiavélica ya utilizada, como el contrato alcanzado entre YPF y Chevron en materia petrolera que contempla concesiones verdaderamente inadmisibles, y en donde la actual presidente también ordenó el más absoluto de los silencios.

Ahora, es evidente que el secretismo ilegal sobre el acuerdo con el Club de París obedece a una cuestión crucial, a no exponer en público el pésimo arreglo de vasallaje que admitió Kicillof y que implicaría un fuerte traspié en el “relato”. En este bochornoso e indigno acuerdo no hubo quita de deuda, y lo que es peor todavía, se blanqueó deuda tomada por la última dictadura militar, se incorporaron todos los punitorios y encima se reconoció un irregular aumento del 59% de deuda a pagar, lo que representa unos 3.611 millones de dólares adicionales.

En el fondo lo que hizo el verborrágico ministro de Economía fue cumplir con las exigencias que en enero de este año Cristina había pactado en Washington. Primero la devaluación y la caída del salario; después el arreglo con el CIADI y finalmente los beneficios a Repsol.

Y siendo más profundo en el análisis, hay una realidad que es incontrastable: el kirchnerismo demostró ser, desde el 2003 a la fecha, el gobierno más pagador de los intereses de la mayor estafa al pueblo argentino, la Deuda Externa. Ni Néstor en su momento ni Cristina en la actualidad han hecho un mínimo siquiera de revisionismo en referencia a este principal instrumento de esclavización y de sometimiento de las Altas Finanzas globalizadoras del Nuevo Orden Mundial.

La actual Deuda Externa argentina, contraída de manera sistemática desde 1976 con la feroz reforma neoliberal del ministro de Economía del Proceso, José Alfredo Martínez de Hoz, aumentó de manera exponencial desde 1983 en adelante, con los sucesivos gobiernos pseudo-democráticos que arribaron al poder. Alejandro Olmos, insignie patriota fallecido el 24 de abril del 2000, demostró que la Deuda Externa se contrajo de manera totalmente fraudulenta e ilegítima, que se conformó a través de una mafia financiera local e internacional.

En memorable e histórico fallo, el juez federal Jorge Ballestero (después de haberse iniciado 18 años la causa contra la deuda) expresó en su lapidaria sentencia del año 2000 que con la misma se puso al país de rodillas (citando sus propias palabras), juzgando responsables de innumerables maniobras dolosas tanto a ministros, altos funcionarios y banqueros. Y es precisamente el kirchnerismo (dicho sea de paso un verdadero cadáver partidocrático) el que ha pagado como ningún otro gobierno los sistemáticos y exorbitantes intereses de algo tal ilegal y fraudulento, que ha demostrado tener una muy alta vocación pagadora hacia los tiburones de la Usura Internacional.
 
A esta funcionalidad con el latrocinio se le agrega la demagogia barata y el discurso pseudo-nacional, que pretende mostrarnos (muy burdamente desde ya) que el problema de la deuda “se ha solucionado” y que estamos bajo una política de supuesto desendeudamiento.

¡Compatriotas! Es imperdonable la burla que se le hace una vez más al pueblo argentino. Pero esto no es más que un circo montado desde el exterior en donde los cipayos de turno se entregan hacia sus verdaderos amos. La Deuda Externa no sólo se sigue pagando –con sus nefastas consecuencias sociales– sino que sigue aumentando. Lo que sistemáticamente se oculta es que hoy por hoy la Argentina tiene una Deuda Pública Nacional de 237.000 millones de dólares. Esta es información precisa manejada en base a lo publicado por destacados analistas e investigadores, por expertos en materia de Deuda Externa como es el caso del Licenciado en Administración y Finanzas Héctor Giuliano.

Es más, al asumir Néstor Kirchner como presidente en el año 2003, el régimen K asumió la deuda de arrastre que giraba en torno a los 175.000 millones de dólares, y durante el período 2003-2012 se pagó algo más de 173.000 millones de dólares. En resumen, hoy se debe mucho más que antes: 237.000 millones de dólares. Ahora bien, la curiosidad de que la deuda no haya descendido durante el régimen kirchnerista y pese a los elevadísimos pagos efectuados reside en lo siguiente: en los canjes de deuda realizados durante los años 2005 y 2010 (lo que en definitiva generó más deuda a futuro); y en que las grandes sumas erogadas se pagaron en realidad tomando el Estado argentino nuevas deudas, lo que se conoce como deuda “intra-Estado”, una modalidad inventada por los “nacionales y populares”.

La deuda “intra-Estado” consiste precisamente en que el Estado toma deuda de activos financieros o auxiliares públicos para así asegurarse un importante colchón de dinero y de esta manera hacer frente a la rapiña de la Usura Internacional acreedora de nuestro país. Es decir, en la actualidad el gobierno paga religiosamente fuertes intereses empleando con descarada inmoralidad por ejemplo reservas del Banco Central de la República Argentina (a pesar de que su Carta Orgánica prohíbe otorgar préstamos al Ejecutivo por Ley N° 24.144, artículo 19 inciso a); utilizando fondos del ANSES; recursos de coparticipación de impuestos tomados del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional y préstamos de diverso entes (Banco de la Nación Argentina, Afip, Lotería Nacional, PAMI, fondos fiduciarios).

Entonces ¡basta de engaños! En el marco del acuerdo con el Club de París y ante un vicepresidente ya procesado, cada vez más acorralado por lo poco que queda de justicia independiente, lo que mejor define al kirchnerismo es la impostura, la desidia, la demagogia, el autoritarismo, los amigos capitalistas del poder, el robo organizado y la funcionalidad a la plutocracia financiera explotadora.

El kirchnerismo también va a quedar en la Historia como el gobierno con mayor vocación pagadora, haciendo oídos sordos a toda clase de revisionismo sobre la fraudulenta Deuda Externa Argentina. En definitiva, Cristina es un fiel reflejo de Don Bernardino Rivadavia (el apátrida unitario que nos endeudara por primera vez en 1824). O sea, Cristina privilegia a los grandes banqueros internacionales.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal
en el Orden Nacional. Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa “Estirpe Nacional”.
 
01/07/2014