domingo, 1 de junio de 2014

LA ARGENTINA DE LA INSEGURIDAD Y DEL NARCOTRÁFICO


Sin lugar a dudas la inseguridad y el narcotráfico son dos gravísimos y estructurales flagelos que azotan a nuestro país, flagelos que se vinieron agravando dramáticamente durante la consolidación de la “Década Ganada”.

En la provincia de Buenos Aires, provincia más que paradigmática en materia de inseguridad, se cometen 82 delitos por hora: en el 2013 se presentaron 723.138 denuncias penales en el territorio bonaerense (surgiendo así los 82 delitos por hora), según estadísticas de la Procuración General de la Suprema Corte en base a las investigaciones penales abiertas en las más de 450 fiscalías instaladas en toda la jurisdicción.

Lo anterior representa un aumento del 5% en relación a las cifras oficiales del 2012. El informe oficial sobre el 2013 incluye las actuaciones iniciadas tanto en el fuero penal ordinario como las que terminaron en la justicia de responsabilidad juvenil. Y siguiendo con estas dolorosas cifras, en el 2013 hubo 1.295 homicidios dolosos, lo que representó 3,5 homicidios dolosos por día.

Esto representa un 8% más en comparación al 2012. Inclusive la campaña electoral del 2013 estuvo tamizada por vagas y hasta por ridículas discusiones por parte de la tradicional clase política rosquera en cuanto a querer frenar el avance de la delincuencia en la provincia de Buenos Aires.

Por otra parte, en el 2013 hubo 142.868 denuncias por episodios de violencia directa contra personas y bienes. Son los denominados “delitos de impacto social”: robo, asalto con armas o robos agravados. Vale decir, entraderas, salideras, golpizas y ataques de motochorros, entre otros. Este renglón de la estadística ascendió a un 15% en relación al año 2012. Y solamente los robos a mano armada crecieron un 21%, y los delitos contra la propiedad llegaron a casi 200.000.

Queda claro que la inseguridad, cada vez más extendida y sin frenos, erosiona cada vez más la impresentable gestión del gobernador Daniel Scioli, quien hace un poco más de dos meses decidió declarar en la Provincia la emergencia en materia de seguridad pero sin ideas claras de fondo.

Y en la Cadena Nacional del día 23 de abril, la presidente Cristina Fernández de Kirchner se apoyó y mostró una tapa del diario Clarín del año 1993 para justificarse y decir que los problemas de inseguridad ya existían antes de su gestión, señalando de manera sarcástica y burlesca (como es habitual en ella cada vez que habla) que “no hay nada nuevo bajo el sol”. Esta es la actitud de un gobierno nacional salpicado por escandalosos casos de corrupción, de un gobierno impune que demostró siempre un desprecio permanente en el cuidado de la vida de todos nosotros.

El otro gran flagelo estructural que lamentablemente padece la Argentina es sin lugar a dudas el del narcotráfico. Según el estudio y análisis de importantes especialistas en la materia, como Juan Gabriel Tokatlián, nuestro país sufre tres etapas del mismo: el estadío “predatorio”, en donde hay pandillas e incipientes grupos criminales de tipo empresarial; el estadío “parasitario”, donde hay modalidades diversas del crimen organizado –cada vez más entrelazado este último a nivel internacional–; y el estadío “simbiótico”, en donde se despunta toda una gran organización consolidada, con nexos profundos y decisivos con la economía legal y el sistema político.

Todo lo señalado muestra a las claras la falta de presencia del Estado Nacional. Es que realmente no hay preocupación ni seriedad por parte del kirchnerismo para erradicar esta terrible pesadilla que golpea a los argentinos. En todo caso se monta un circo y lo que se hace es “combatir” las consecuencias del narcotráfico.

Es decir, agarrar a algunos mandos medios pero sin tocar al proveedor que es con quien tienen el negocio. Esto explica además la existencia de 1.500 pistas clandestinas en todo el país, como así también la desprotección de nuestras fronteras en donde tenemos 750 pasos clandestinos con Bolivia y alrededor de 60 pasos clandestinos con Paraguay.

Inclusive José Granero, ex titular de la Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), afirmó: “en la lucha contra el narcotráfico se han hecho incautaciones que en algunos casos se han superado respecto a años anteriores, pero muchas veces vamos detrás de los acontecimientos, nunca terminamos de cerrarles el negocio a quienes medran con eso”.

Los denominados estupefacientes sintéticos son los más rentables, como las meta-anfetaminas o las pastillas de éxtasis. Y en esto no se necesita ningún tipo de cultivo porque sólo alcanza con precursores químicos (o sea con sustancias legales que al fusionarse generan sustancias ilícitas) y un simple laboratorio para hacer las mezclas.

El país ostenta, desgraciadamente, una industria química altamente desarrollada. Estamos ya en condiciones de ser una potencia en el mundo de las drogas sintéticas. Producimos y exportamos cocaína. Sólo en la Provincia de Buenos Aires las incautaciones de éxtasis aumentaron casi un 3.000% entre el 2011 y 2013, según los mismísimos indicadores e informes de la policía bonaerense.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires existen cuatro carteles instalados. Los dominicanos en los barrios de Monserrat y Constitución; los paraguayos del barrio de Villa Soldati; los peruanos en la villa 1-11-14 y en la villa 31; y los bolivianos en el barrio de Liniers.

Y saliendo de la Capital del país encontramos a los mexicanos en la zona de Zárate-Campana, desde donde exportan cocaína a Europa, y a los colombianos desde el Chaco hasta el sur de Santa Fe que aprovechan el río Paraná y el puerto de Rosario para exportar esa droga también a Europa.

Y como consecuencia lógica, en esta Argentina dominada por los grandes banqueros internacionales, invadida por malvivientes, sacudida por la inseguridad y el narcotráfico, desprotegida y si respuestas por parte del actual y circunstancial poder político, la pregunta se impone por su propio peso: ¿cuánto falta para que nuestro país se convierta en una futura Colombia?



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal en el Orden Nacional.
Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires y conductor del programa “Estirpe Nacional”.

01/06/2014