viernes, 4 de abril de 2014

MALVINAS, LA GUERRA INCONCLUSA


  Fue una gesta auténticamente nacional y popular, que sin lugar a dudas constituyó el hecho político y militar más trascendente del siglo XX. Malvinas no sólo permitió al pueblo argentino reconquistar su orgullo nacional sino que también abrió el cauce para reintegrarnos a la Patria Grande del siglo XIX, lo que tan digno ejemplo dieran en su momento próceres de la talla de San Martín, Belgrano, Artigas, Güemes, Dorrego, Rosas.

Es que realmente fue un gran acontecimiento y con una enorme carga de heroísmo, que conmovió al mundo entero durante sus inéditos 74 días de disputa directa y luego de guerra con el pirata invasor, con el Reino Unido, siendo la Argentina la protagonista central de la política mundial y en donde toda una conciencia colectiva se puso de pie y apoyó fervorosamente la magna gesta nacional.

Al respecto, el Operativo Rosario fue la denominación oficial que recibió la heroica acción militar, llevada a cabo por infantes de marina y oficiales del Ejército, para desembarcar el 2 de abril en las Islas Malvinas y recuperar por la fuerza el territorio. En el operativo estuvieron involucrados el Batallón de Infantería de Marina N°2, una agrupación de comandos anfibios y una sección de tiradores del Ejército Argentino, como principal fuerza de desembarco.

Luego de establecerse a partir de las 0.30 horas del 2 de abril una cabecera de playa en la zona oeste de las islas, el grupo comando avanzó sobre el denominado Port Stanley por los ingleses y los marines británicos finalmente se replegaron sobre el casco urbano para luego rendirse. Como es sabido en las primeras acciones en tierra malvinense cayó herido de muerte el capitán de corbeta Pedro Giachino, quien se convirtió de esta manera en el primer mártir. Ya con el control de los principales puntos y accesos, las fuerzas argentinas comenzaron a ampliar el perímetro para evitar que los soldados británicos pudieran lanzar un ataque desde posiciones externas no descubiertas.

De esta manera la Argentina recuperaba su soberanía y tras 149 años de usurpación y pillaje británico. Hacia las 9.25 horas el consternado gobernador Rex Hunt había decidido parlamentar con los argentinos y se pone en contacto de radio a través del vicecomodoro Héctor Gilobert con el destructor “Santísima Trinidad”, buque insignia de la flota de asalto argentina. Solicitó encontrarse con el jefe de las fuerzas argentinas en Port Stanley (en realidad, y para decirlo bien como corresponde Puerto Argentino). El contra-almirante Carlos Busser, jefe de la operación anfibia, no dudó en dirigirse allí, siendo acompañado por los capitanes británicos Roscoe y Monnereau, todos desarmados. Rex Hunt, con gran soberbia, se negó a darle la mano a su enemigo, y en un acto de altanería ordenó al contra-almirante Busser a que abandonara las islas con todas sus tropas. El comandante argentino simplemente hizo valer un argumento mucho más valedero. Disponía de unos 700 hombres sitiando Puerto Argentino, y con una gran cantidad de hombres desplegados ya en el aeropuerto, Darwin y Pradera de Ganso.

Después de una tensa y breve charla, el gobernador Hunt finalmente ordenó la rendición de las tropas británicas. Las Islas Malvinas volvían a ser argentinas después de 149 años de usurpación. Una vez más, la pérfida Albión se rendía ante nuestras armas, tal como ocurriera durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807, o como también ocurriera luego de haberse librado el enorme y desigual combate de Vuelta de Obligado en 1845, en épocas de la Confederación Argentina.

Ahora bien, en la causa nacional y popular de Malvinas es imposible no mencionar todo el proceso sistemático de desmalvinización desde 19833 en adelante. Y para mencionar solamente a los tres ejemplos más paradigmáticos cabe recordar las frases tristemente célebres de Raúl Alfonsín, de Carlos Menem y Néstor Kirchner, frases que pintan de cuerpo entero a estos supuestos representantes del pueblo, a estos tributarios de la Usura Internacional.

Alfonsín habló de “acto demencial”, de “carro atmosférico”. Para Menem fue una “triste y traumática mancha en la historia de nuestras relaciones con Gran Bretaña”. Y para Kirchner fue “otro crimen de la dictadura”. Bueno, este es el sentido que los cipayos y corruptos de siempre le dan a la gesta malvinera, reforzando siempre la idea de “aventura loca”, o que hubo “chicos de la guerra”. Vale decir, un desprecio imperdonable que en definitiva es lo mejor que le puede pasar a la diplomacia británica. Y no nos confundamos, el desprecio y la minimización sigue con los fuegos de artificio del actual gobierno, que en referencia a la soberanía argentina sobre Malvinas lo único que hace es demagogia pura y barata.

Por consiguiente, debemos comprender que es imprescindible hoy más que nunca lograr una auténtica soberanía política, económica y territorial con respecto a los poderes de explotación mundial. Poner en práctica y sin demagogias un destino grande de Nación. La causa de nuestras queridas islas sigue vigente, se internaliza en el alma de cada uno de los argentinos porque: ¡Malvinas es la Guerra Inconclusa! ¡Malvinas tiene Héroes! ¡Malvinas está en el corazón de todo el Pueblo! ¡Malvinas es una forma de sentir! ¡Malvinas es Tradición, Patria, Amor! ¡Malvinas es Disposición, Entrega, Sacrificio, Orgullo, Arrojo, Valor, Nobleza!

Entonces, por los Héroes del Atlántico Sur, por los próceres de la Patria Grande y por la dignidad de la Nación Argentina gritemos bien fuerte: ¡¡¡ MALVINAS VOLVEREMOS!!!



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal en el Orden Nacional,
Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires y conductor del programa radial “Estirpe Nacional”.

02/04/2014