domingo, 23 de marzo de 2014

24 DE MARZO, MEMORIA FRÁGIL Y OLVIDADIZA


  Antes que nada -y para terminar con tanto confucionismo de derechas y de izquierdas- el Nacionalismo Social Argentino nada tiene que ver desde lo ideológico con el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Precisamente porque este último fue la antítesis de la Soberanía Política, de la Independencia Económica, de la Justicia Social y de la defensa de los valores nacionales, banderas esenciales que levanta el Nacionalismo.

Por esto mismo el Nacionalismo es fiel a lo que se podría decir una democracia sustancial, al buscarse la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria. Conviene entonces aclarar este punto fundamental porque tener una visión radicalmente distinta al relato “Nacional y Popular” ya supone para los intelectuales y lenguaraces K ser golpista, ser procesista, derechista, oligarca, algo en definitiva verdaderamente absurdo y que no resiste análisis.

Ahora bien, desde que se instaló la conmemoración del 24 de marzo de manera oficial, el kirchnerismo siempre priorizó ideologizar antes que revisar la historia. Y por supuesto con su mirada tan particular, con su mirada castrista-guevarista-erpiana-montonera-camporista-chavista-demagógica-populista-izquierdista y a su vez supra capitalista en los fines prácticos. Es que mirar solamente la Argentina en los ´70 es como que el árbol nos tapa el bosque. El proceso de fondo es mucho más amplio.

Con el triunfo de la denominada Revolución Cubana (en enero de 1959 y en el marco de la Guerra Fría) América Latina en general y Argentina en particular dieron paso a procesos insurgentes, a organizaciones armadas para-militares. Organizaciones que intentaron la toma del poder por la violencia bajo la prédica marxista-leninista y cuyo principal impulsor fue el conocido Ernesto “Che” Guevara (primo del hace poco fallecido Ariel Sharon). Poco importaba tener en frente gobiernos despóticos o democracias ultra legalistas.

Cada organización fue apoyada, financiada y militarmente preparada por ese cerebro que fue Cuba, planteándose –como en el caso argentino- que había jóvenes ansiosos de justicia, que “la violencia de abajo” era producto de la falta de democracia o que todo era culpa del “imperialismo yanqui”.

O sea, se buscó siempre convertir lo secundario en principal. Y repito lo principal: La toma violenta del poder en América Latina para establecer dictaduras totalitarias marxistas, para establecer el modelo cubano, un capitalismo de Estado burocrático, omnipresente y a su vez un férreo control en la sociedad. Y en esa lucha armada se utilizó el terrorismo como táctica principal, con el objetivo público y declarado de imponer el “socialismo revolucionario”.

Las diferentes organizaciones terroristas fueron una verdadera pesadilla para la población con asesinatos y secuestro de civiles, de empresarios, militares, policías, toma de rehenes, extorsiones, robos, asaltos y toma de guarniciones militares.

Y para señalar algunos ejemplos paradigmáticos de los muchísimos que abundan en nuestro país:
·         En 1963, en pleno gobierno legal y constitucional democrático del presidente Arturo Illia, el autodenominado Ejército Guerrillero del Pueblo ya empezaba a operar en la selva salteña.
·         El 25 de septiembre de 1973, y a tan sólo dos días de haber asumido el General Juan Domingo Perón su tercera presidencia constitucional democrática, el secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, va a caer acribillado por la organización terrorista Montoneros.
·         El 19 de enero de 1974, y en pleno gobierno constitucional de Perón, la organización terrorista ERP va a atacar la guarnición militar de Azul, siendo asesinados el coronel Arturo Gay y su señora esposa. Inclusive Patricia Gay hija (quien estuvo como rehén en ese terrible episodio) no pudo recuperarse de lo vivido y se suicidó en 1993 a los 33 años. Y en este mismo hecho el teniente coronel Ibarzábal fue secuestrado, estando 10 meses en cautiverio, en una famosa “cárcel del pueblo” tipo jaula, para luego se asesinado.
·         El 5 de octubre de 1975, en pleno gobierno constitucional y democrático de María Estela Martínez de Perón, se produjo el ataque de Montoneros al Regimiento 29 de Infantería de Formosa, donde murieron un oficial, un suboficial y diez soldados. Y bajo este mismo gobierno constitucional el 23 de diciembre el ERP atacó la Unidad del Ejército en Monte Chingolo (el famoso Batallón 601).
·         Y como dato final escalofriante, de 1969 a 1979 hubo un promedio de siete atentados terroristas por día.

En cada 24 de marzo la historia oficial kirchnerista quiere hacernos ver a estos guerrilleros, a estos terroristas como luchadores por la democracia y la libertad, como seres románticos y mártires de la justicia social.

Se pretende imponer de manera dogmática, demagógica y falsa que el accionar de esa insurgencia fue una reacción espontánea a dictaduras locales. No, definitivamente no. Y producto de la ceguera marxista clasista, los mismos que hoy detentan el poder en nuestro país son los que reivindican “todo lo actuado”, tal como lo hicieran los ex jerarcas ultra-liberales del Proceso.

El desgraciado recuerdo de las guerrillas castro-guevaristas, con su dramática carga de odio, con su disfraz de amor a la humanidad nos muestra hoy en día como se puede luchar, como se puede matar y como se puede morir por abstracciones ideológicas, por modelos políticos impracticables, por paraísos utópicos. Como se puede matar o morir por querer lograr aquello que no está en ningún lado. Como se puede estar fanatizado por una ideología falsa, cuya intrínseca perversidad llevó a la muerte, a la miseria moral y material a millones de jóvenes.

Si cada 24 de marzo queremos condenar como es habitual la falta de libertades, la violencia, la represión, el asesinato y la dictadura hagámoslo con amplitud de criterio, condenemos entonces todas las dictaduras del Sistema y no la que conviene por ideología propia.

Tampoco seamos indiferentes ante las tragedias humanas actuales y ante tanta marginación social porque esta es otra forma terrible de violar DDHH. Sino siempre hablaremos, y como le gusta hacer al régimen kirchnerista, de una verdad mentirosa, de una justicia tuerta y de una memoria olvidadiza.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal en el Orden Nacional, Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa radial “Estirpe Nacional”.

23/03/2014