martes, 9 de diciembre de 2014

EL NACIONALISMO REVOLUCIONARIO EN EL DESPERTAR DE LA PATRIA GRANDE


El Nuevo Orden Mundial nos domina en pleno siglo XXI de tres maneras concretas: A través del capitalismo usurero y expoliador de riquezas; a través de inorgánicas y falsas democracias; y a través de todo un aparato educacional-cultural y propagandístico de corte colonial, totalmente ajeno al Ser Nacional.

En este sentido el Dinero es la herramienta, o mejor dicho, el arma letal por el cual la Plutocracia Internacional somete a los diferentes pueblos. Esto es así de contundente porque en la perversa lógica del sistema capitalista los internacionalistas crean Dinero de la nada, porque se reproduce exponencialmente a través del ejercicio de la usura y del endeudamiento permanente, monopolizando su despótico uso a través de los denominados bancos centrales de los países y a través de los diferentes organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

A su vez es mentira que existan hoy en día democracias como formas de gobierno. Lo que verdaderamente existen son oligarquías nacionales revestidas con formalidades democráticas. Hay falsas democracias absolutamente subordinadas a las Altas Finanzas Internacionales, al denominado por expertos Imperialismo Internacional del Dinero, los verdaderos amos del Universo. En consecuencia, la mayoría de los enfrentamientos que se presentan a escala mundial, si efectivamente son reales, no constituyen disputas genuinas entre Estados o Naciones, sino entre facciones de la misma Plutocracia Internacional.

Y vaya si esto es así en la Argentina tributaria y vasalla de la Usura Internacional; en la Argentina totalmente dócil a las elites globalizantes; en la Argentina en donde la corrupción y la inmoralidad son moneda corriente; en donde la pobreza, la indigencia, las contaminaciones y la entrega de nuestro patrimonio nacional a diferentes corporaciones internacionalistas están a la orden del día. Y en donde el kirchnerismo representa sin lugar a dudas lo más claro y definido en materia de corrupción y cipayismo.

Entonces ¿cuál sería el remedio ante tan agonizante enfermedad? No hay demasiadas opciones, es más, hay una sola: Romper con el actual Sistema o Régimen de Dominación Mundial (Sistema que tanta destrucción y pobreza genera en el mundo). No hacerlo, o querer “reformarlo” sería como querer darle a un paciente una aspirina cuando en realidad se trata de operarlo. En esa ruptura está entonces la verdadera opción, si se quiere terminar con el drama de esta Argentina postrada y al borde de la disolución nacional.

Y esto es lo que precisamente sostiene Bandera Vecinal. En este sentido, en una de sus famosas proclamas de difusión y propaganda que lleva por título ‘AL PUEBLO ARGENTINO’, se sostiene:

“Bandera Vecinal es un Partido Político Nacionalista fundado por hombres y mujeres patriotas, hartos de las traiciones y corrupción de los dirigentes y partidos de siempre, que decidimos trabajar activamente en defensa de nuestra Comunidad. Nuestro Líder en el orden nacional es Alejandro Carlos Biondini, un dirigente patriota de intachable trayectoria, combatido por los dirigentes del sistema por defender siempre los valores nacionales y decir lo que nadie se atreve: Que la Argentina debe ser para los Argentinos, y no tenemos que permitir que sea entregada o sometida por poderes extranjeros”.

La proclama partidaria precisa además: “Como Nacionalistas sostenemos cuatro principios esenciales: La Soberanía Política; la Independencia Económica; la Justicia Social y la defensa de los Valores Nacionales. Bandera Vecinal sostiene una Cuarta Posición ideológica. No está ni a la derecha, ni a la izquierda ni al centro del actual sistema de corrupción. Está en la vereda de enfrente, absolutamente enfrentado con los personeros de este régimen colonial decadente, aunque se presenten como oficialistas u opositores”.

“Nuestro Partido se opone firmemente a quienes lucran con la desgracia del Pueblo y la dependencia de la Patria, a quienes roban impunemente desde los cargos públicos, a quienes son incapaces de asegurar el Orden, a quienes consienten la depredación de nuestros recursos naturales, los hechos del narcotráfico, la delincuencia cada vez más manifiesta, y a quienes pretenden imponer un sistema tiránico donde la libertad de opinión y de pensamiento estén prohibidas”.

Por último, la proclama concluye así: “Bandera Vecinal aspira a una Argentina Justa, Libre y Soberana. Y en la prosecución de esta meta final los integrantes del Partido comprometen su esfuerzo y su militancia en la firme convicción de que allí donde hay una Voluntad también hay un Camino”. Esto es ni más ni menos que poseer una verdadera postura revolucionaria. O sea, hacer una revolución hoy en día significa realizar la sustitución del orden plutocrático-liberal-capitalista vigente en nuestro país por un Nuevo Orden revolucionario social-patriótico.

Vale decir, cambiar las pautas sociales decadentes del régimen por nuevas fuerzas motoras, por nuevas fuerzas superadoras, creadoras de un singular e impetuoso espíritu que reintegre a la Argentina por el camino de la libertad absoluta. Y precisamente alguien debe encausar toda la energía generacional del presente hacia su destino de poderío; y ese alguien no puede ser sino un movimiento político revolucionario que haya interpretado la realidad de la historia y que se identifique con la Nación al punto de que sean inseparables.

Una verdadera revolución nacionalista siempre debe tener un profundo sentido de duración, es decir, debe comprender la importancia de perpetuarse en la historia y establecer el cambio para siempre. El verdadero Nacionalismo es aquel que tiene una fuerte impronta socialista, el que profesa un muy profundo contenido de justicia social, de amor a la Nación en un sentido de amplia reivindicación de honor y de dignidad, el que se opone abiertamente al mundialismo capitalista y a la falsa dialéctica/praxis marxista (las dos caras de una misma moneda).

A su vez, y en esencia, político no es el intelectual frío de la dura circunstancia de tener que alcanzar el poder. Tampoco es político el subversivo, el anárquico, el revoltoso, el desdeñoso del fondo doctrinal e ideológico de la revolución. Político es el que armoniza, en su propia persona, y en un gran movimiento, la fuerza organizada como medio hacia el Poder con la capacidad interpretativa y creativa que exige la fundación de un Nuevo Orden.

¡Compatriotas! Bandera Vecinal, como movimiento político de resuelto espíritu de lucha, cataliza la argentinidad como bandera de lucha y de victoria. Predica un Nacionalismo Social conforme a una esencia anti-sistémica. Propone la Comunidad Organizada, el Bien Común por encima de cualquier sectarismo egoísta, una Argentina para los argentinos libre de toda forma de dominación extranjera.

Debemos entender que al estar unidos y fortalecidos el Orgullo Nacional común a todos será como una verdadera coraza de acero indestructible. Encolumnados detrás de un auténtico movimiento político la férrea voluntad de vencer será total. Y motivados por la consolidación de una Argentina fuerte, haremos sentir con bravura nuestro destino de grandeza.

¡Compatriotas! La lealtad a los principios rectores del Nacionalismo, ganando la calle con arrojo y valentía para generar conciencia en el pueblo y para cambiar nuestra decadente realidad actual, sirve de base para el verdadero y profundo cambio social. Pero para comprender este hermoso sacrificio primero se debe tener un sincero cambio interno. Estar plenamente identificados y esclarecidos por la causa a defender, por lo que amamos, por lo que sentimos, por lo que es nuestro, construyendo una personalidad noble y una voluntad firme que sea el motor para trascender como verdaderos patriotas. Siempre reivindicando a los que dieron el ejemplo, a los Arquetipos, a los Referentes Históricos.

Por eso sigamos luchando a paso firme y día a día para que el Bien Común se establezca definitivamente con el total esclarecimiento de la Comunidad Nacional sobre la farsa de los tradicionales partidos políticos. Que son cáscaras vacías, que vomitan un sistemático discurso pseudo-democrático, que esconden una escandalosa e inocultable corrupción organizada y que representan una recalcitrante oligarquía económica, con gobernantes ilegítimos que cumplen al pie de la letra la agenda del tiránico Poder Mundial del Dinero.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal,
conductor del programa radial partidario “Estirpe Nacional”.

09/12/2014

domingo, 2 de noviembre de 2014

LOS GRANDES AMIGOS DEL PODER


   A pesar de que el Gobierno Nacional despotrica una y otra vez contra las corporaciones multinacionales, haciendo alarde de una supuesta causa nacional, la realidad de los hechos nos muestra claramente una relación muy fluida entre el kirchnerismo y las diferentes elites globalizadoras.

Los ejemplos son muchísimos. Haciendo referencia a casos paradigmáticos de entrega del patrimonio nacional, por un lado tenemos el acuerdo casi en secreto realizado con la poderosa petrolera Chevron Corporation, a quien el régimen kirchnerista ha entregado varios yacimientos de hidrocarburos administrados por YPF en la zona denominada Vaca Muerta (en la provincia de Neuquén fundamentalmente). Esto no fue hace mucho.

  En la expropiación de Repsol-YPF, decidida por el Poder Ejecutivo en abril de 2012 y ratificada por el Congreso Nacional en mayo de ese mismo año, lo que se escondió siempre fue el vinculo espurio de la Presidente con el internacionalista y mega millonario David Rockefeller, una de las caras más emblemáticas del Nuevo Orden Mundial. Al respecto es muy famosa la imagen de la mandataria saludando cálidamente al presidente honorífico de la Trilateral Commission y del CFR, allá por septiembre del año 2008. 

La presidente Cristina Fernández de Kirchner junto a David Rockefeller,
uno de los rostros más emblemáticos del Nuevo Orden Mundial.

Realmente es una barbaridad que una riqueza nacional tan estratégica como el petróleo se negocie y se entregue a espaldas del pueblo argentino. ¿Y saben quién está también detrás de Chevron? Nada más ni nada menos que el Fondo Buitre BlackRock, la mega financiera mundial con sede en Nueva York, actualmente presidida por el internacionalista Laurence Fink. BlackRock tiene además el control accionario de otras dos trasnacionales petroleras anglo-sajonas, Exxon y Shell. Y los Fondos Buitre son socios del Estado Argentino, por ejemplo en YPF y en el Banco Hipotecario. El NML de Paul Singer y el EM de Kenneth Dart son dueños del 7% de las acciones del Banco Hipotecario, donde el Estado tiene casi el 60%. En YPF, Black Rock es uno de los socios clave también.

  Por otro lado tenemos la defensa abierta que sistemáticamente ha venido realizando el gobierno sobre la minera canadiense Barrick Gold Corporation, para que realice sus explotaciones contaminantes. Bueno, al respecto también es muy famosa la imagen en donde se estrechan la mano -y de una manera muy cordial- el titular de la Barrick, Peter Munk, con la actual mandataria argentina. En ese saludo queda resumida la expoliación del oro, los beneficios impositivos, el desastre ambiental y la falta de un real control para la minera expoliadora.

La actual mandataria saludando a Peter Munk, titular de Barrick Gold Corporation.

 El caso de Monsanto también es significativo. Esta es la multinacional de semillas y agroquímicos más poderosa del mundo. Su “modelo” implica el corrimiento de la frontera agropecuaria, los desalojos rurales (y por ende la represión), los desmontes y el uso masivo de agroquímicos altamente contaminantes. Con sede central en EEUU, domina el 86% del mercado de semillas transgénicas. Y en el marco de su política expansiva, el gobierno nacional aprobó su nueva semilla de soja transgénica, comenzándose ya con la instalación de su planta más grande de Latinoamérica en Córdoba.

En nuestro país, la soja ya ocupa más de 20 millones de hectáreas para el cultivo, y Monsanto produce nada más ni nada menos que el famoso glifosato, un herbicida altamente contaminante y que se pone en práctica dentro de la industria sojera. Ante la más pura indiferencia, esto produce cáncer y malformaciones neuronales, también malformaciones cardíacas e intestinales, que es tal como lo afirma una investigación del Laboratorio de Embriología Molecular a cargo del profesor Andrés Carrasco, que funciona dentro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICEF). Inclusive Carrasco denunció en su momento, abiertamente, que el Conicet tiene acuerdos económicos con Monsanto.

Gustavo Grobocopatel es considerado en la Argentina el “rey de la soja”. En la actualidad produce unas 300 mil toneladas anuales de soja transgénica y factura 900 millones de dólares anuales a través del emporio Los Grobo, con un haber por ejemplo de 50.000 hectáreas en la Argentina y de 80.000 en Uruguay. Es uno de los mayores impulsores de los llamados pool de siembra, el alquiler de decenas de miles de hectáreas (él inclusive hasta reconoce públicamente que controla unas 250.000, pero algunas fuentes duplican esa cifra). Se trata de sembrar con soja transgénica y así exportar a China. Sin lugar a dudas, Gustavo Grobocopatel también es uno de los grandes representantes de los conglomerados financieros-agrícolas de la Argentina, a través del modelo sojero y de la grandísima concentración de la propiedad de la tierra.

Sin lugar a dudas, los dos mejores amigos del poder K son los internacionalistas Eduardo Elsztain y George Soros. Eduardo Elsztain es definido por el mismísimo gobierno de Cristina como "un gran desarrollador inmobiliario que apuesta al crecimiento del país". Tiene bajo su poder un millón de hectáreas si incluimos a algunos países vecinos. Posee la mayoría de los shoppings de nuestro país, controla Puerto Madero, preside el Banco Hipotecario y desde allí muestra su gratitud a la gestión K apoyando el controvertido programa PRO.CRE.AR.

Pero además es el número 2 del Congreso Mundial Judío y preside el poderoso Grupo IRSA, el grupo inmobiliario más grande de la Argentina que a su vez está asociado con numerosísimos empresarios a nivel internacional. IRSA posee importantes acciones en el Banco Hipotecario, y es reconocida en el mundo como la empresa argentina que asegura los mejores negocios en bienes raíces. El salto de este Grupo se produce durante la época dorada del menemismo, cuando Elsztain se asoció con el especulador Soros haciéndole ganar unos 500 millones de dólares en "inversiones inmobiliarias".

   A través de Cresud S.A., la empresa líder agropecuaria del país, sus inversiones se expanden a Bolivia, Brasil y Paraguay con la compra de tierras y la cosecha de soja, trigo, maíz y girasol. Esta firma acumula hoy en día, a nivel local, 628.000 hectáreas de tierras para el cultivo, en su mayoría destinadas a la producción de soja transgénica y ganado. Elsztain es el mayor propietario de tierras argentinas y uno de los mayores productores de soja genéticamente modificada.

CFK junto a Eduardo Elsztain, N° 2 de Congreso Mundial Judío
y dueño de importantísimas corporaciones en nuestro país. 

Otro evidente amigo del poder K es el ya mencionado magnate multimillonario y mega especulador George Soros. En realidad su verdadero nombre es Schwartz Gyorgy. Es dueños de Soros Fund Management, y está en la lista de los 20 hombres más ricos del mundo. Recientemente duplicó su participación en YPF, obteniendo ahora el 3,5% de sus acciones. De esta manera se convirtió en el cuarto mayor accionista, en donde el Estado posee el 51% de la petrolera como todos sabemos. El vínculo de este magnate con el kirchnerismo no es algo nuevo. Sus negocios con la Argentina lo convirtieron en uno de los primeros empresarios en reunirse con el fallecido ex presidente Néstor Kirchner allá por el 2003, cuando el santacruceño recién arribaba al poder.

Inclusive, en la última visita de la actual mandataria a la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas, Cristina se reunió por espacio de más de una hora en el hotel de Nueva York donde se hospedaba, con Soros. ¿Y cuáles fueron las verdaderas razones de este encuentro? El magnate internacionalista -de multimillonarias inversiones en nuestro país- usó parte del encuentro con la presidente para felicitarla por la designación de Juan Carlos Molina al frente de SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), felicitaciones dadas a conocer por ella misma.

Es decir, por un lado tenemos a un mega especulador usurero y con un capital neto de más de 20.000 millones de dólares, entre los veinte más ricos del mundo, súbitamente preocupado por la “prevención de las adicciones en la Argentina”, y por el otro lado tenemos a un gobierno que sistemáticamente ha sido inoperante ante esta problemática. En mayo pasado, Molina había sostenido: "Tenemos que trabajar mucho la despenalización, hoy todavía no hablaría de legalización", agregando además "tenemos que dar ese gran paso que Argentina no tiene, de despenalizar el consumo y la tenencia personal".

El interés de Soros en el tema drogas es recurrente. Hace exactamente un año se reunía también en Nueva York con José Mujica, para apoyar la iniciativa del presidente uruguayo de legalización de la marihuana. En este caso en particular, Soros había financiado esta campaña canalizando unos 100.000 dólares a través de la ONG Regulación Responsable. En concreto, la reunión de Soros con Cristina en EEUU suena más a lobby por la despenalización de la marihuana que a otra cosa; un lobby de vieja data. ¿Se imaginan el impacto que todo esto podría tener sobre todo en el Conurbano bonaerense donde hay aproximadamente 200 mil chicos que no estudian ni trabajan?.

La presidente junto al mega especulador George Soros.

  En definitiva, acá están los verdaderos y grandes amigos del poder K. Una Argentina funcional al Nuevo Orden Mundial plutocrático-capitalista; una Argentina totalmente devorada por el Capital Internacional; una Argentina abiertamente entregada a las élites globalizantes; una Argentina utilizada para hacer multimillonarios negocios y a costa de mucho dolor social, de contaminaciones y malformaciones en la salud del pueblo; una Argentina postrada en donde el régimen progre-izquierdista-demagógico-populista del kirchnerismo representa lo más bajo en materia de entrega hacia el Poder Mundial del Dinero


Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura
del Partido Bandera Vecinal en el Orden Nacional.
Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa "Estirpe Nacional".

02/11/2014

jueves, 2 de octubre de 2014

EL KIRCHNERISMO COMO RÉGIMEN PROGRE Y NEGADOR DE LA REALIDAD


  Como tradicional y vulgar marco de referencia, el progresismo como ideología siempre se lo identifica con los postulados de la Revolución Francesa de 1789. Es decir, se lo identifica con una democracia de masas que en el fondo es inorgánica y con supuestas libertades individuales -plagadas de lindas frases pero que nunca dejaron de ser una mera ilusión-. Dicho sea de paso, el motor real de esa subversión fue el capitalismo financiero (lo que sistemáticamente se oculta). En lo esencial, los modernistas tienden a asociar al progresismo con la lucha por las libertades individuales, y siempre bajo los parámetros del Sistema capitalista-consumista.

Pero haciendo un análisis revisionista, yendo al trasfondo del concepto de progresismo, el mismo significa lisa y llanamente negar las cosas que son y que existen. Por ejemplo para el filósofo argentino Alberto Buela, quien ha trabajado sistemáticamente sobre temas específicos como ser meta-política, teoría del disenso y teoría de la virtud, el progresismo es una idea de fondo que para imponerse siempre utiliza un método de vanguardia. Es decir, ponerse delante de lo que sea, no importa cómo ni de que se trate. Y por consiguiente crear una realidad abstracta, un relato discursivo totalmente ajeno a lo que se vive.

Para Buela, la quintaesencia del progresismo ya está señalada por las apreciaciones del filósofo español Fernando Sánchez Dragó, quien utiliza la expresión abolición de la realidad. Y en este sentido, Sánchez Dragó hace referencia a Piatakov, un compañero del internacionalista Lenin quien en su momento expresara esta frase más que contundente: “Si el partido lo exige, un auténtico bolchevique está dispuesto a creer que lo negro es blanco y que lo blanco es negro”. Esto mismo es precisamente lo que se ve en la Argentina de hoy. Siguiendo esta línea de pensamiento, el kirchnerismo es sinónimo de progresismo, en donde la orden desde un primer momento fue negar o abolir la realidad. Y esto significa entrar en el terreno del totalitarismo. En decirle al pueblo que llueve cuando en realidad hay sol, en obligarlo a repetir que llueve, y peor todavía, que siempre crea que llueve.

Por otra parte Guillermo Rojas, un importante escritor nacionalista sostiene que el progresista es el “ideólogo por excelencia”, o sea que es un intelectualoide.  Aquel que no ve la realidad dada sino que la construye a través de palabras, a través de un relato. En donde lo que importa no es que ese relato sea verdadero o falso, lo que importa es que sea creíble. El autor también agrega que ser progresista significa moverse en el mundo del materialismo neo-marxista, en donde se idealiza a una supuesta democracia pero que en realidad se actúa de manera totalmente intolerante frente a todos aquellos que no piensan igual. Decir de manera bizarra que es lo bueno y que es lo malo, que tenemos que pensar y que no podemos pensar, quienes son los malos y quienes los “elegidos”.

Vaya si esto es así. El Nacionalismo Social Argentino, o sea, la antítesis total del concepto de progresismo, siempre que se ha manifestado sobre los diferentes problemas estructurales de la Argentina, siempre que ha planteado terminar con el actual Sistema corrupto de izquierdas y derechas sistemáticamente ha sido injuriado o descalificado de manera extremista, con persecuciones incluidas. Es que para los intelectuales progres, el principal enemigo es el Nacionalismo, definiéndoselo burdamente como todo aquello que no es de izquierda o centro-izquierda. Para un progre cualquiera, un nacionalista es lo mismo que un militante del PRO. El famoso "relato" no es otra cosa que un discurso abstracto progre-izquierdista-demagógico-populista a lo que habría que agregar que también es un discurso apologista de la violencia terrorista marxista de los '60 y '70. Y en su discurso con tintes marxistoides y marcusianas el progresismo dice odiar al capitalismo pero a los fines prácticos no se diferencia en nada de la derecha ya que el colonialismo se hace siempre realidad.

  Por consiguiente, la no aceptación del pensamiento diferente es un rasgo distintivo por excelencia del kirchnerismo, de este Régimen en retirada que lo podemos definir en sí mismo como la abolición de la realidad. Es que no hay lugar para las voces críticas en un universo en donde la soberbia, la persecución al que piensa diferente y la omnipotencia mandan. Un fanatismo rayano en la ridiculez en donde la frase sería: Con la presidente no se habla, sólo se la escucha. Y para auto-justificar lo muy mediocre y antinacional como gestión, el Gobierno siempre deja latente la desopilante fábula de la conspiración, la idea del golpe destituyente. Y violando toda clase de espíritu democrático, el gobierno siempre buscó dominar (con grandes resultados) al Poder Judicial. Vale decir, los que protestamos ante tantas carencias seríamos algo así como los enemigos, vendríamos a encarnar una suerte de Eje del Mal. Lamentablemente, los once años de gobierno K sin lugar a dudas generaron un cambio abrupto en el humor social, agravado esto ante tanta degradación, falta de oportunidades y progreso.

Claro, con esta perversa lógica, para Cristina sólo valen las marchas o manifestaciones propias, las demás serían algo así como lo antipopular o antidemocrático. ¿Recuerdan los varios cacerolazos que ya hubo contra el Gobierno Nacional? La burda interpretación oficial siempre fue que en los mismos había “gente bien vestida” o que esa gente “sólo piensa en Miami”, dando a entender los diferentes lenguaraces y alcahuetes de la presidente que había como una especie de gente de clase media alta (por nombrar las mismísimas expresiones vertidas por el aparato oficial de propaganda).

Todas estas frases descalificadoras fueron vertidas desde ya hacia una población heterogénea que salió a la calle. Trabajadores, estudiantes, desocupados. Es decir, miles y miles de argentinos que expresaron sus reclamos no sólo al actual gobierno sino también a la supuesta oposición. Miles y miles de desamparados que no encuentran en la actual dirigencia un proyecto de país en serio, algo que genere una real expectativa. Desde las diferentes usinas oficiales siempre se hizo todo lo posible para que el diálogo sea sinónimo de debilidad, para que la diversidad sea reemplazada por la aceptación sin discusión. Esto es lo que ni más ni menos hace no solamente al kirchnerismo, sino todos aquellos gobiernos etiquetados como “progresistas”.

Para señalar una problemática bien de actualidad, un claro ejemplo de progresismo como negador de la realidad tiene que ver con los Fondos Buitre. En su discurso reciente en la Organización de las Naciones Unidas, la presidente los acusó de ser terroristas económicos y financieros, señalando: “No sólo son terroristas los que ponen bombas. Los que desestabilizan la economía de un país también son terroristas”. A su vez sostuvo que “en épocas de buitres económicos y halcones de la guerra necesitamos más palomas de paz para construir un mundo más seguro”.

Es decir, mientras Cristina demagógicamente los ataca, haciendo un falso alarde de Patria o Causa Nacional, lo cierto y lo concreto es que los Fondos Buitre son socios del Estado argentino por ejemplo en YPF y en el Banco Hipotecario. Los Fondos Buitre NML de Paul Singer y EM de Kenneth Dart son dueños del 7% de las acciones del Banco Hipotecario donde el Estado tiene casi el 60%. En YPF el Fondo Buitre Black Rock es uno de los socios clave también. A su vez en ningún momento la actual mandataria hizo siquiera un mínimo de revisionismo en torno a la Deuda Externa, que tal como lo demostró la Justicia argentina en el memorable fallo del año 2000 la misma se generó en lo esencial de manera fraudulenta e ilegal desde 1976 en adelante.

   Los ejemplos de abolición de la realidad son muchísimos. En definitiva, el kirchnerismo progresista actúa con una tremenda ceguera ideológica y con una clarísima negación inexpugnable de lo que se vive, de lo que es, de lo que se sufre. Las consecuencias están a la vista una vez más: Postración, degradación social, pobreza, indigencia, inseguridad, fronteras desguarnecidas, narcotráfico, concentración económica, Usura criminal, depredación de nuestros recursos naturales por parte de corporaciones internacionalistas, clientelismo político, corrupción organizada, entrega del patrimonio nacional, apriete al Poder Judicial, subordinación hacia los poderes mundiales, pago de la ilegítima Deuda Externa.

  Todo esto no es más que una Guerra Social que se vive por obra y gracia de mafias enquistadas en el poder. Y ya que parece que está de moda la expresión, todos los ejemplos descriptos ¿no encuadrarían dentro del concepto terrorismo político? Bueno, no se puede engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. Ya lo decía con claridad meridiana el General Juan Domingo Perón, citando a Aristóteles: "La única verdad es la realidad".



Darío Coria, Secrtetario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal,
Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa "Estirpe Nacional"

02/10/2014

lunes, 1 de septiembre de 2014

LA DEUDA PÚBLICA NACIONAL COMO INSTRUMENTO DE ESCLAVIZACIÓN


  La Deuda Pública Nacional -que se divide en deuda externa y deuda interna-, es el verdadero cáncer que tiene nuestro país y que explica en definitiva nuestra frustración como Nación viable. Julio Irazusta, un histórico referente de la Escuela del Revisionismo Histórico y destacadísimo político nacionalista, en una entrevista que se le realizó allá por el año 1967 expresó: “En la Argentina el Nacionalismo es indispensable ante el abandono total de los intereses del pueblo por el Estado argentino, que fue normalmente un agente de los intereses extranjeros. Porque existe una doctrina tradicional, promulgada por Alberdi, que sostiene que el país debe estar siempre sujeto al extranjero en beneficio de la seguridad nacional”.

Estas esclarecedoras palabras de Irazusta cobran una gran vigencia en la actualidad. No se trata de ser pesimista o tremendista, se trata de ser realista, de comprender fehacientemente el grave problema de fondo. La Argentina de hoy, y por arrastre desde la última dictadura militar, es un país totalmente arrodillado, rendido y entregado por su tradicional clase política dirigencial (sea ésta de derecha, de izquierda o de centro). Es un país entregado a los parásitos de la Usura Internacional, a los grandes banqueros internacionales que nos dominan a través de la lógica del endeudamiento permanente y perpetuo.

Conceptualmente hablando, el préstamo a interés es una epidemia devastadora, es un veneno corrosivo que se corporiza en todos los pueblos de la Tierra. Es el invento diabólico por excelencia del Gran Capital, del Poder Mundial del Dinero. No por nada el célebre escritor ruso León Tolstoy afirmó en su momento: “El Dinero es una nueva forma de esclavitud, distinguible de la antigua única y simplemente por el hecho de que es impersonal, es decir, que no hay relación humana entre el amo y el esclavo”. A su vez el poeta alemán Johann Von Goethe también manifestó en su tiempo que nadie es más esclavo que aquellos que se creen libres.

El préstamo a interés es una práctica inmoral porque genera dinero de la nada, sin ningún tipo de esfuerzo productivo. Es lo que posibilita la vida de zángano de una minoría poderosa, los que dominan el Gran Capital a costa del sudor de los pueblos. Esta es entonces la esencia del actual sistema plutocrático-capitalista: el ansia insaciable de lucro, la dominación de las naciones con deudas cada vez más grandes por la lógica de la Usura, que al refinanciarse las diferentes deudas por no poseerse capacidad de pago, las mismas se hacen cada vez más enormes.

Acá está el verdadero imperio, el siniestro e invisible imperio que utiliza como campo de acción a las principales potencias mundiales para esparcir su despotismo. Por consiguiente el interés prestamista es un verdadero crimen, una suerte de pulpo expoliador cuyos tentáculos asfixian a toda la humanidad. Y la gran concentración del dinero por parte de las Altas Finanzas globalizadoras permite a esa plutocracia internacional direccionar y manipular a la opinión pública a través del control del aparato de propaganda, de los grandes medios de comunicación.

En todo lo señalado se inserta la Argentina con su estructural y parasitaria Deuda Pública Nacional. En esta sentido, la Deuda Externa se contrajo de manera sistemática desde la época de la última dictadura militar, con la feroz reforma neoliberal y de especulación financiera impulsada por el ministro de Economía del Proceso, José Alfredo Martínez de Hoz. Y esta deuda se fue haciendo cada vez más voluminosa durante los sucesivos gobiernos civiles desde 1983 en adelante.

A todo esto, el 14 de julio de 2000 la Justicia Argentina dictaminó –en histórico y memorable fallo– que la Deuda Externa se había contraído de manera fraudulenta e ilegítima, en donde la tradicional clase política no la repudió ni hizo absolutamente nada. Lo que históricamente se hizo fue pagar vencimientos de intereses pidiéndose nuevos préstamos a la Banca Internacional. Y al refinanciarse así la deuda, la misma crece exponencialmente hacia futuro.

El kirchnerismo “innovó” en la materia: generó una estructural deuda intra-Estado. Es decir, llevó adelante una política de endeudamiento sistemático del Estado con organismos públicos del país (Banco Central, Banco Nación y Anses entre otros) para obtener un importante colchón de dólares y hacer frente a los vencimientos de fuertes intereses con la Banca Internacional. O sea mucho más deuda pública, en este caso interna.

Durante el año 2005 –luego del canje Kirchner/Lavagna– la Deuda Pública Nacional era de 152.186 millones de dólares. Durante el período kirchnerista 2003-2013 se pagaron en total 190.000 millones de dólares a los jerarcas de la Usura Internacional, y en la actualidad la Deuda Pública ya asciende al escalofriante monto de 250.000 millones de dólares.

Evidentemente la escandalosa Deuda Pública Nacional es la esclavización invisible del pueblo argentino, el gran condicionante de todo lo que ocurre en la Argentina. La deuda tiene una sola lógica, la lógica de la Usura, en donde el acreedor usurero lo único que busca no es que el deudor pague (como erróneamente se cree) sino hacer crecer más y más su monto a cobrar. Es decir, todo está armado como sistema de deuda perpetua. Y los pagadores seriales –la partidocracia corrupta y entregadora de turno–, rinde tributo a esos jerarcas de la Usura Internacional.

Todos los acuerdos de reestructuración y de refinanciación significan patear para adelante vencimientos. Y esta cuestión puntual es la que hace crecer aún más lo que se debe, ya que (como se explicó) siempre se va a generar un crecimiento exponencial de deuda porque a futuro genera muchos y fuertísimos intereses.

Por consiguiente, en primer lugar tenemos que ser realistas y poder reconocer el gravísimo problema que nos aqueja y somete. En segundo lugar, reconstruir un auténtico y verdadero Poder Nacional que vele por los reales intereses de los argentinos. Es que en esto está la clave.

El problema es de Poder, y mientras sigamos gobernados por una partidocracia vasalla de la Banca Internacional, siempre vamos a estar a merced de los poderosos del mundo, siempre vamos a estar arrodillados y vencidos frente a los parásitos y explotadores de siempre.



Darío Coria, secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal
en el orden nacional. Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa “Estirpe Nacional”.

01/09/2014.

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viernes, 1 de agosto de 2014

DEUDA EXTERNA, FONDOS BUITRE Y GOBIERNO BUITRE


Finalmente la Argentina no llegó a un acuerdo con los denominados Fondos Buitre, fracasando las negociaciones –o supuestas negociaciones– que encabezara el actual ministro de Economía Axel Kicillof. De esta manera se abre un panorama realmente preocupante e incierto para la ya maltrecha economía del país. La Argentina está, por obra y gracia de los gobiernos que nos llevaron al feroz endeudamiento, al borde de un tremendo colapso económico y de inmensas proporciones.

En su discurso por Cadena Nacional del jueves pasado, la presidente Cristina Fernández de Kirchner negó que la Argentina entrara en default (a contramano de lo que sostienen economistas expertos en materia de deuda externa). Y habló con la verborragia que le es característica. Por ejemplo señaló: “Ahora –refiriéndose a la oposición– nos piden que firmemos cosas que compromete el futuro de los argentinos, ya vimos esta historia y yo no la pienso repetir”.

Advirtió además que el gobierno está dispuesto a seguir negociando, al señalar: “Esto no quiere decir que no sigamos dialogando, pero también tenemos que defender nuestros derechos e intereses. Haciéndonos cargo del 100% de nuestra deuda de forma justa, equitativa y responsable”. Y finalizando dijo “quiero que se queden muy tranquilos porque vamos a usar todos los instrumentos legales que nos dan nuestros propios contratos firmados con el 92,4% de los bonistas”. Hubo otras dos frases de la mandataria que realmente fueron muy llamativas por lo grotesco, al afirmar “volver a endeudar a Argentina nos convertiría en un país viable”. Y por último (comparando con lo que está ocurriendo en Gaza) “esto que nos toca vivir a los argentinos también es violencia. Son misiles financieros que cuestan vidas”.

Bueno, esta es la expresión de una presidente que del cinismo y de la demagogia saca su principal arma para mentirle nuevamente a todos los argentinos. En realidad los verdaderos misiles están en la indiferencia política ante la pobreza y la indigencia cada vez más crecientes, ante la degradación social, el narcotráfico y la inseguridad consolidados durante el “modelo”. Es de muy mal gusto esconder la mugre debajo de la alfombra.

La Deuda Pública Nacional en el año 2005 (después de la reestructuración de la deuda que hicieron Kirchner-Lavagna) era de 152.186 millones de dólares. Durante el período kirchnerista 2003-2013 se pagaron en total 190.000 millones de dólares a los jerarcas de la Usura Internacional. Y en la actualidad, la Deuda Pública Nacional llega a la escalofriante suma de 250.000 millones, lo que es un verdadero disparate.

Hablar de la Deuda Externa Argentina es hacer referencia a la mayor estafa al pueblo argentino: El 31 de agosto de 1982, bajo la carátula “Alejandro Olmos según denuncia”, se inició la causa N° 14.467, con el objetivo de investigar los motivos del endeudamiento externo argentino y sus responsables, o sea las administraciones del ministerio de Economía y del Banco Central de la República Argentina durante el período de gobierno de la dictadura militar de 1976 a 1983. Por otra parte, en 1993, y en el marco de la misma denuncia, se inició una segunda causa, la N° 17.718 titulada “Alejandro Olmos según denuncia sobre defraudación a la administración fiscal”, que tuvo como objeto investigar la deuda contraída desde 1983 en adelante.

El 14 de julio del año 2000 se produjo el histórico y memorable fallo del juez federal Jorge Ballestero, quien puso de manifiesto muchísimas irregularidades en la formación de la deuda desde 1976. La inexistencia de un claro registro contable; el desconocimiento de su monto real (por encontrarse discrepancia entre balances y registros); la falsedad de los balances del Banco Central en cuanto a préstamos tomados hacia la Banca Internacional. Y en esa sentencia el magistrado incluyó peritajes lapidarios sobre el manejo de la deuda desde el ´83 en adelante. Para el juez se puso al país de rodillas (citando sus propias palabras) juzgando responsables de innumerables maniobras dolosas tanto a ministros, altos funcionarios y banqueros. ¿Qué hizo la tradicional clase política con todo esto? Absolutamente nada..

Y sin hacerse ningún tipo de revisionismo, en el año 2001 se produjo la mayor crisis económica de la historia de nuestro país, lo que derivó como consecuencia en el no pago de la Deuda Externa. Y ya en pleno gobierno kirchnerista, en el año 2005 y en el año 2010 se hicieron dos canjes de deuda, aceptándose inclusive tribunales extranjeros (de EEUU) ante reclamo de acreedores. Estos canjes de deuda consistieron en hacer una gran reestructuración de deuda, de importantísimos montos a pagar que vencían, y así sumar más y más intereses, hacer crecer mucho más lo que se debía a través de la lógica de la usura y del endeudamiento permanente.

Pero un grupo minoritario resolvió no acogerse a esa medida del canje de deuda, los denominados “Fondos Buitre”. Hace dos años, el juez norteamericano Thomas Griesa, y por representación ante la justicia de EEUU de una parte de esos Fondos Buitre, dispuso que la Argentina debía pagarle a los tenedores de deuda que en su momento no se acogieron al canje, y por un monto de 1.300 millones de dólares. Nuestro país apeló en su momento y el fallo no prosperó. Sin embargo, hace un poco más de un mes la Corte de Apelaciones de Nueva York levantó la medida cautelar que existía. De esta manera, parte de los acreedores buitres quedaron habilitados para exigirnos esos 1.300 millones de dólares. En total hay 15.000 millones de dólares a pagar a diferentes Fondos Buitre, que al estar en una instancia judicial menor en litigio con Argentina, todavía no accionaron para reclamar el cobro.

Ahora ¿cómo se le puede pedir al actual gobierno nacional que defienda los intereses de los argentinos cuando, entre otras cuestiones, Cristina y Néstor hicieron grandes negocios usureros durante la última dictadura militar? En este sentido, y una vez producido el golpe de 1976, el matrimonio K abrió un estudio jurídico en Río Gallegos, un estudio que con el tiempo se convirtió en uno de los más importantes de la provincia. Se dedicaron al negocio inmobiliario/financiero, haciendo grandes fortunas merced a las ejecuciones hipotecarias que realizaban en el marco de la tristemente célebre Circular 1050 instaurada por el ministro de Economía del Proceso, José Alfredo Martínez de Hoz.

Esta famosa Circular resultó letal para miles de deudores, porque la tasa de interés de sus créditos hipotecarios pasaron a ajustarse a altísimos valores vigentes en el mercado. Y como consecuencia lógica se terminaron pagando tasas realmente usureras, en donde miles de propietarios –que habían puesto como garantía sus propiedades– no pudieron afrontar los vencimientos, viéndose forzados a malvender sus inmuebles y al remate. Por ejemplo, cuando una financiera le avisaba a Néstor Kirchner que algún deudor había dejado de pagar la cuota mensual de un crédito, él se reunía con el moroso en cuestión y le explicaba sus pocas opciones: resignarse a que le remataran la propiedad o venderla a un precio muchísimo menor al que tenía en realidad.

Y el comprador era el propio Kirchner, para este último caso, quien eludía el trámite del remate y luego renegociaba la deuda del inmueble con las financieras. Durante la dictadura, los Kirchner no sólo hacían buenos negocios asociados a bancos y financieras, sino que mantenían excelentes vínculos con el poder militar de la provincia. Néstor era amigo del intendente de Río Gallegos, Pablo Sancho, impuesto por los generales del Proceso. Y de hecho era abogado de la financiera Casa Sancho.

    En definitiva, ante una nueva capitulación del actual gobierno con los jerarcas de la Usura Internacional, ante un nuevo y humillante sometimiento del país con estos parásitos internacionalistas la pregunta es: ¿dónde están los mayores buitres? ¿afuera o dentro del país?

Darío Coria, secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal
en el Orden Nacional. Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa “Estirpe Nacional”.

01/08/2014

martes, 1 de julio de 2014

RENDIDOS UNA VEZ MÁS ANTE LA USURA INTERNACIONAL


El título es lo que mejor puede definir el “acuerdo” alcanzado hace poco más de un mes entre el Gobierno Nacional y los acreedores externos aglutinados en el Club de París. En este sentido el actual ministro de Economía Axel Kicillof “arregló” personalmente en París que la Argentina pagase 9.700 millones de dólares en cinco años (realizándose el primer pago en mayo del 2015 y por al menos 1.150 millones de dólares). Pero la realidad indicaba que al 30/09/2013 se debían 6.100 millones de dólares (5.100 millones de capital + 1.000 millones de intereses).

Lo que es grave es que la Casa Rosada no dio a conocer todavía el documento completo del acuerdo alcanzado, y lo que es más grave todavía es que el gobierno deja de lado la obligación legal que establece que este tipo de acuerdos, como tantos otros en materia económica, deben elevarse al Congreso. Esto inclusive lo reconoció el Jefe de Gabinete Jorge Capitanich, quien con su habitual parquedad señaló: “No vamos a remitiré al Congreso el acuerdo”, yendo a contramano de lo que claramente establece el artículo 75 inciso séptimo de nuestra Constitución Nacional.
 
De esta manera el régimen antidemocrático y autoritario K se pone una vez más del lado de la ilegalidad. Se trata en definitiva de una política maquiavélica ya utilizada, como el contrato alcanzado entre YPF y Chevron en materia petrolera que contempla concesiones verdaderamente inadmisibles, y en donde la actual presidente también ordenó el más absoluto de los silencios.

Ahora, es evidente que el secretismo ilegal sobre el acuerdo con el Club de París obedece a una cuestión crucial, a no exponer en público el pésimo arreglo de vasallaje que admitió Kicillof y que implicaría un fuerte traspié en el “relato”. En este bochornoso e indigno acuerdo no hubo quita de deuda, y lo que es peor todavía, se blanqueó deuda tomada por la última dictadura militar, se incorporaron todos los punitorios y encima se reconoció un irregular aumento del 59% de deuda a pagar, lo que representa unos 3.611 millones de dólares adicionales.

En el fondo lo que hizo el verborrágico ministro de Economía fue cumplir con las exigencias que en enero de este año Cristina había pactado en Washington. Primero la devaluación y la caída del salario; después el arreglo con el CIADI y finalmente los beneficios a Repsol.

Y siendo más profundo en el análisis, hay una realidad que es incontrastable: el kirchnerismo demostró ser, desde el 2003 a la fecha, el gobierno más pagador de los intereses de la mayor estafa al pueblo argentino, la Deuda Externa. Ni Néstor en su momento ni Cristina en la actualidad han hecho un mínimo siquiera de revisionismo en referencia a este principal instrumento de esclavización y de sometimiento de las Altas Finanzas globalizadoras del Nuevo Orden Mundial.

La actual Deuda Externa argentina, contraída de manera sistemática desde 1976 con la feroz reforma neoliberal del ministro de Economía del Proceso, José Alfredo Martínez de Hoz, aumentó de manera exponencial desde 1983 en adelante, con los sucesivos gobiernos pseudo-democráticos que arribaron al poder. Alejandro Olmos, insignie patriota fallecido el 24 de abril del 2000, demostró que la Deuda Externa se contrajo de manera totalmente fraudulenta e ilegítima, que se conformó a través de una mafia financiera local e internacional.

En memorable e histórico fallo, el juez federal Jorge Ballestero (después de haberse iniciado 18 años la causa contra la deuda) expresó en su lapidaria sentencia del año 2000 que con la misma se puso al país de rodillas (citando sus propias palabras), juzgando responsables de innumerables maniobras dolosas tanto a ministros, altos funcionarios y banqueros. Y es precisamente el kirchnerismo (dicho sea de paso un verdadero cadáver partidocrático) el que ha pagado como ningún otro gobierno los sistemáticos y exorbitantes intereses de algo tal ilegal y fraudulento, que ha demostrado tener una muy alta vocación pagadora hacia los tiburones de la Usura Internacional.
 
A esta funcionalidad con el latrocinio se le agrega la demagogia barata y el discurso pseudo-nacional, que pretende mostrarnos (muy burdamente desde ya) que el problema de la deuda “se ha solucionado” y que estamos bajo una política de supuesto desendeudamiento.

¡Compatriotas! Es imperdonable la burla que se le hace una vez más al pueblo argentino. Pero esto no es más que un circo montado desde el exterior en donde los cipayos de turno se entregan hacia sus verdaderos amos. La Deuda Externa no sólo se sigue pagando –con sus nefastas consecuencias sociales– sino que sigue aumentando. Lo que sistemáticamente se oculta es que hoy por hoy la Argentina tiene una Deuda Pública Nacional de 237.000 millones de dólares. Esta es información precisa manejada en base a lo publicado por destacados analistas e investigadores, por expertos en materia de Deuda Externa como es el caso del Licenciado en Administración y Finanzas Héctor Giuliano.

Es más, al asumir Néstor Kirchner como presidente en el año 2003, el régimen K asumió la deuda de arrastre que giraba en torno a los 175.000 millones de dólares, y durante el período 2003-2012 se pagó algo más de 173.000 millones de dólares. En resumen, hoy se debe mucho más que antes: 237.000 millones de dólares. Ahora bien, la curiosidad de que la deuda no haya descendido durante el régimen kirchnerista y pese a los elevadísimos pagos efectuados reside en lo siguiente: en los canjes de deuda realizados durante los años 2005 y 2010 (lo que en definitiva generó más deuda a futuro); y en que las grandes sumas erogadas se pagaron en realidad tomando el Estado argentino nuevas deudas, lo que se conoce como deuda “intra-Estado”, una modalidad inventada por los “nacionales y populares”.

La deuda “intra-Estado” consiste precisamente en que el Estado toma deuda de activos financieros o auxiliares públicos para así asegurarse un importante colchón de dinero y de esta manera hacer frente a la rapiña de la Usura Internacional acreedora de nuestro país. Es decir, en la actualidad el gobierno paga religiosamente fuertes intereses empleando con descarada inmoralidad por ejemplo reservas del Banco Central de la República Argentina (a pesar de que su Carta Orgánica prohíbe otorgar préstamos al Ejecutivo por Ley N° 24.144, artículo 19 inciso a); utilizando fondos del ANSES; recursos de coparticipación de impuestos tomados del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional y préstamos de diverso entes (Banco de la Nación Argentina, Afip, Lotería Nacional, PAMI, fondos fiduciarios).

Entonces ¡basta de engaños! En el marco del acuerdo con el Club de París y ante un vicepresidente ya procesado, cada vez más acorralado por lo poco que queda de justicia independiente, lo que mejor define al kirchnerismo es la impostura, la desidia, la demagogia, el autoritarismo, los amigos capitalistas del poder, el robo organizado y la funcionalidad a la plutocracia financiera explotadora.

El kirchnerismo también va a quedar en la Historia como el gobierno con mayor vocación pagadora, haciendo oídos sordos a toda clase de revisionismo sobre la fraudulenta Deuda Externa Argentina. En definitiva, Cristina es un fiel reflejo de Don Bernardino Rivadavia (el apátrida unitario que nos endeudara por primera vez en 1824). O sea, Cristina privilegia a los grandes banqueros internacionales.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal
en el Orden Nacional. Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa “Estirpe Nacional”.
 
01/07/2014