martes, 19 de febrero de 2013

EL MISMO ENEMIGO, EL MISMO PENSAMIENTO


Resulta paradójico ver idolatrarse en el poder, hablando de Derechos Humanos y democracia, a quienes están marcados por su pasado oscuro. Son muchas las caras del ayer que después del ascenso al gobierno de la social democracia de Alfonsín volvieron al país y se infiltraron en los partidos de mayor dimensión y fuerza (partido Justicialista y UCR) para acceder al poder después de su fracaso en las armas, en el intento de instalar la dictadura del proletariado en los países sudamericanos.

Hoy en día el apellido Abal Medina ocupa un lugar destacable, por haber sido éste partícipe junto a Ramus y Firmenich de la muerte del Gral. Aramburu. Los mismos que organizaron a principios de los 70 a la organización guerrillera marxista-lennista Montoneros para llegar al poder por medio de la violencia asesina. Son cientos los policías y personal de fuerzas de seguridad asesinados en el período de 1970 a 1976. No sólo han sido objetivos los efectivos de las fuerzas, sino que todos los que representaban al mundo capitalista desde la perspectiva socialista eran asesinados, entre ellos varios empresarios sindicalistas, idealistas, etc..

Se les puede adjudicar a la violencia terrorista el asesinato de un ex presidente, de un ex ministro, de tres jueces de la nación, tres jefes de la policía federal, tres secretarios de la CGT, centenares de policías, gendarmes, militares y miles de hombres, mujeres, ancianos y niños inocentes. Podemos contar entre los secuestros extorsivos y torturas seguidas de muerte a los coroneles Larrabure, Ibarzabal, Gay, Patric y Egan entre otros.

No sólo actuaban en el territorio nacional la guerrilla montonera a la que se fusionaron FAP y FAR , sino que en la zona de Tucumán se formó el ERP, una guerrilla trotskysta dirigida por Santucho e Irursun. Estos últimos lograron crear una zona liberada en los montes tucumanos para en una posterior fase obtener el reconocimiento internacional. También se adjudica a la violencia guerrillera el copamiento e incendio de ciudades y localidades como: Córdoba (el llamado Cordobazo); Rosario (el Rosarinazo), Mendoza (el Mendozazo), la Calera, Garin, etc..

En el ámbito de las universidades los alumnos eran captados por las organizaciones convenciéndolos de que era para traer a Peron al país (quien había sido depuesto por medio de un golpe de Estado en el año 1955), y también por el ingreso de material literario marxista-leninista que empezó a divulgarse después del triunfo de la Revolución Cubana. Toda la documentación apuntaba a la subversión de los valores tradicionales en pos de ideales foráneos.

Así era como muchos jóvenes universitarios, incluso estudiantes secundarios se veían inmersos en la organizaciones guerrilleras de las cuales no se podían volver a salir sin que se les hiciera un juicio revolucionario por una junta comunista. Estas organizaciones tenían su propio código de justicia militar, y muchos elementos de ellos recibían instrucción y entrenamiento en Cuba desde donde después se los enviaba a las guerrillas latinoamericanas.

No quedaron exceptuados los robos a los bancos para financiar las operaciones y subvencionar a los elementos dentro de las filas, ni tampoco el robo de elementos quirúrgicos y sanitarios para los puestos de la guerrilla. En total se sucedieron 21.642 hechos de extrema violencia (asesinatos, secuestros y torturas seguidas de muerte, sabotajes, bombas, asaltos). Sólo se le pudo poner un freno a la violencia marxista-leninista cuando el 5/02/1975 Isabel Perón, en su carácter de presidenta de la Nación, firmó el decreto 216 (refrendado por sus ministros) ordenando aniquilar o neutralizar los elementos subversivos en el territorio de Tucumán. Con posterioridad (06/10/1975) se extendió el alcance de las operaciones antisubversivas en todo el territorio nacional, con los decretos 2170, 2171 y 2172 (también refrendados por sus ministros).

Hasta el final del año 1979 se siguieron presentando atentados hasta el derrocamiento total de las organizaciones guerrilleras y fuga por parte de la conducción de las mismas al exterior en su mayoría. Si bien estos bichos rojos profesaban el marxismo ninguno de ellos fue a exiliarse a China, URSS, Norcorea, o Cuba, la mayoría se exiliaron en Francia, Suecia y España.

Durante el gobierno de Alfonsín se formó una comisión especial, la CONADEP, para la investigación de los sucesos acaecidos durante el gobierno de facto a partir de 1976. Y según este organismo, el número de delincuentes subversivos desaparecidos era de unos 7380 en primera instancia, según listados en los que figuraban personas que vivían con identidad cambiada y muchas otras que se exiliaron en el exterior al ver su derrota en las armas.

Si bien era el anhelo del gobierno del Gral. Bignone que una vez entregada la presidencia al nuevo presidente se firmara la Ley de Pacificación Nacional, esto no ocurrió así y el paso de los militares por el banquillo produjo durante la presidencia de Alfonsín dos acuartelamientos del personal militar y uno durante la presidencia de Menem. Si bien los resultados a priori eran los esperados por los efectivos con la sanción de la ley de Punto final y Obediencia debida, la desilusión no se hizo esperar. Con la llegada de la Alianza al gobierno, De la Rúa firma la conmutación de penas para los guerrilleros que habían atacado el regimiento de La Tablada en 1989 y realizaban una huelga de hambre. Son los que se vieron beneficiados por el indulto otorgado por Duhalde más tarde. Ya en este período comenzaron las persecuciones de los efectivos y civiles que habían actuado en el último gobierno de facto, dictándoles prisión preventiva.

A partir del año 2003, con Kirchner en la presidencia no sólo se concretó la detención de las personas que actuaron en el gobierno de facto sino que se incrementó la propaganda e inducción del marxismo-leninismo sobre la población argentina, formándose grupos guerrilleros y organizaciones aparentemente civiles que forman los grupos de agitación y choque en la sociedad.

Son las mismas caras del odio y del pasado para dominar el presente y el futuro. Era predecible que el kirchnerismo en su venganza contra los militares y demás personas que habían participado en la guerra antisubversiva iba a colocarlos en prisiones comunes para que sufrieran toda clase de desgracias, muchos de ellos violados y asesinados por delincuentes comunes que responden a organizaciones comunistas. La juventud desconoce los sucesos y la gran mayoría conoce la historia contada según la perspectiva socialista. Por ello es que queda para los nacionalistas refrescar la memoria de los adultos y concientizar a la juventud sobre la barbarie "socialista".



RENÉ, LA PASSAPONTI ZONA SUR – 19/02/2013

domingo, 3 de febrero de 2013

CASEROS, LA MAYOR TRAGEDIA ARGENTINA


La caída política de Rosas, producida el 3 de febrero de 1852 en la batalla de Caseros, no debe interpretarse como una mera lucha interna por el poder, hacerlo así es deformar la Historia.

Su derrocamiento se orquestó a través de una coalición internacional encabezada por la diplomacia británica (conjuntamente con la Masonería Internacional), por el Imperio del Brasil y por el instrumento para esta acción, es decir, por el autor material del hecho, el General Justo José de Urquiza, gobernador de la provincia de Entre Ríos. Evidentemente fue el gran quiebre de la Historia Argentina, acontecimiento que sin lugar a dudas marcó un antes y un después en los destinos de la Nación.

El Imperio brasilero (nuestro enemigo histórico) hacía tiempo que estaba preocupado porque el gobierno de la Confederación Argentina se había convertido en un escollo insalvable para sus ambiciones expansionistas. Tanto la política exterior brasilera como la británica coincidían en los intereses expansivos económicos y geopolíticos, y no descansaban en su intento de querer imponer la libre navegación de nuestros ríos como así también el sistema de libre cambio.

Ambas cancillerías van a utilizar la astucia en el sentido de querer ganarse el apoyo de los enemigos internos de Rosas. Y la presa más codiciada fue el general Urquiza, que además de gobernador entrerriano estaba a cargo de ejército más poderoso del que disponía la Confederación. Los argumentos de los unitarios son los que más van a prevalecer en ese gobernador timorato y falo de carácter. Se le va a hacer creer que era la mayor de las glorias para la “civilización” y el “progreso” derrocar a la primera magistratura nacional; que se debía actuar en nombre de la “libertad” y en contra de una supuesta tiranía.

La ambición personal de Urquiza de aliarse con los brasileros se debe a que Rosas había adoptado poner fin al espúrio comercio que tanto había enriquecido al entrerriano. Aquel traficaba con oro, transgrediendo la Ley Nacional de Aduanas y menoscabando el bien común de los argentinos. Claro que Urquiza encubrió sus verdaderas motivaciones y alegó que se pronunciaba en contra del Restaurador para dar al país una constitución y para terminar con la “tiranía”.

La consecuencia más importante de la caída política de Roas fue la disolución de un sistema político independiente de toda forma de dominación extranjera, estableciéndose en adelante diferentes gobiernos funcionales a los intereses geopolíticos imperialistas del Orden Mundial capitalista en expansión, del capital financiero internacional. Vamos a dejar de ser una Nación libre para convertirnos en una miserable colonia extranjera.

El librecambio y la libre navegación de nuestros ríos van a estar a la cabeza como dogmas indiscutidos. A partir de entonces se comenzó a inventar un nuevo país conforme a los dictados de la Masonería Internacional. En nombre de la libertad de comercio se arrasó con la manufactura criolla que tanto había prosperado desde 1835. Brasil va a sacar una enorme y suculenta tajada con todo este nuevo estado de situación: va a obtener las Misiones orientales, la libre navegación de nuestros ríos, la independencia del Paraguay (que Rosas sistemáticamente nunca reconoció por considerarla parte integrante del Virreinato), la hegemonía sobre Uruguay como así también la de nuesro país.

Se llevará adelante una sistemática matanza de nativos, prevaleciendo lo que se daba a conocer como “inutilidad del criollo”. Esto tampoco era una novedad ya que provenía desde la epoca de Rivadavia. Y aquí se logró el efecto buscado por los liberales: propiciar un rebaje psicológico y moral en el argentino mismo, acabar con la soberanía de lo propio, de lo autónomo, con el verdadero arquetipo de argentino. En definitiva esta va a ser la característica esencial de lo que vulgarmente se conoció como período de la Organización Nacional, que de nacional no tuvo nada, y en donde evidentemente nos organizarían pero con una mentalidad de colonia.

Y todo ello en nombre de la civilización, pero entendida como algo propio de extranjeros, de europeos, y entendiendo por bárbaro (en el mismo lenguaje liberal) todo aquello que era argentino y criollo. De la misma manera se va a empezar a considerar “tiránico” al más popular de los gobiernos habidos en el siglo XIX, comenzándose también a denominar “democráticos” a los nuevos gobiernos post-Caseros que en realidad constituyeron oligarquías que gobernaron siempre de espaldas a los intereses de la nación.

La batalla de Caseros fue, desde mi punto de vista, la mayor calamidad de nuestra historia. Provocó el advenimiento de un anti-Estado, como el actual que tenemos, que asegura el gobierno de los peores y la sumisión de nuestra Patria al Capital financiero internacional, con toda una gran transferencia de nuestras riquezas al extranjero.

Ese espíritu de libertad mancillado y degradado es el que los argentinos debemos recuperar  en la actualidad. Debemos volver a tener una Nación grande, fuerte, independiente, como en los tiempos de Juan Manuel de Rosas. Y que los ladrones y cipayos de hoy (que son del mismo linaje a los de Caseros) paguen por todo el daño hecho.




DARÍO – ALTERNATIVA SOCIAL ZONA SUR, 03/02/2013