viernes, 13 de abril de 2018

LA ECONOMÍA ORGÁNICA Y NATURAL


El Nacionalismo no considera a la economía como un ente autónomo, como un proceso natural que se desarrolla según sus propias leyes. Para la cosmovisión nacionalista la economía es simplemente un medio, una herramienta para arribar a un fin. En lo inmediato, su finalidad reposa en la satisfacción de necesidades humanas, y en lo fundamental y de fondo, debe generar la grandeza espiritual, ética, moral y física de un Pueblo. 

De esta manera, y en abierta oposición a la ideología del liberalismo, toda economía sana rechaza el concepto individualista de ganancia monetaria y de rentabilidad como fines económicos absolutos en sí. Abrazar estos paradigmas capitalistas equivaldría entonces a negar el interés de la Comunidad y considerar el interés especulativo y agiotista del gran Capital. Es que la vida económica (como la vida humana misma) solo debe ser concebida en Comunidad. Y toda Comunidad solamente puede desarrollarse si dentro de ella cada miembro se compenetra con Espíritu de Sacrificio, vale decir, si cada compatriota se desenvuelve con visión de conjunto.

Para el ideario nacionalista la política económica representa una doctrina de servicio, de valor y de energía que saca sus fuerzas de las entrañas mismas del Pueblo. Por eso a toda actividad económica le debe competer el desarrollo de todas las fuerzas éticas, morales y anímicas de la Nación. No se trata entonces de que la economía procure sacar ventajas en los individuos, tampoco de poner en primer lugar la mejor y más barata provisión de bienes materiales, sino que estén decididamente en primera línea la Dignidad de todos, la Independencia y el Honor Nacional.

Una Economía Orgánica es aquella en donde el Pueblo no vive para la economía y la economía no se subordina a la rapiña y expoliación del Capital Internacional, sino muy por el contrario, que el Capital sirve a la economía, y la economía al Pueblo. Este es el motivo por el cual debe subordinarse a un Estado (garante de lo anterior). Se desprende así que el Estado no actúa “porque sí” sino que lo hace por ser el regulador, el conductor y guía de la economía en su totalidad.

Por consiguiente, el gran paradigma rector será “el Bien Común debe prevalecer sobre todo bien privado”, lo que debe entenderse en el sentido de que el natural interés por la ganancia no debe lesionar o despreciar (tan siquiera mínimamente) el Bien Común, el Bien del Estado y el interés de la totalidad. Por eso el Nacionalismo se dirige con sus exigencias fundamentales a la conciencia ética y moral de los que actúan en la vida económica.

A su vez, la Personalidad libre, creadora y responsable debe ser el fundamento de toda la conducción económica del conjunto. Pero esa Personalidad libre y creadora no tiene derecho a pensar solamente en sí misma. Debe subordinarse sí o sí en los más elevados fines estatales en el terreno económico.

Para que exista una Economía Orgánica debe haber un Despertar del Espíritu dentro de la mismísima Comunidad, debe haber un Espíritu económico, una Ética económica, una formación de la conciencia de la responsabilidad hacia la totalidad. En definitiva, para que exista una Economía Orgánica debe haber una Revolución Nacionalista.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional". 

13-04-2018

LA LÍNEA HISTÓRICA NACIONALISTA SAN MARTÍN - ROSAS - PERÓN


¿Por qué San Martín?

Porque es el Padre de la Patria. En primer lugar porque defendió sistemáticamente el patriotismo argentino como valor absoluto en sí, como cultura, como postura ante la vida. Y dentro de ese Ser Nacional defendió a capa y espada nuestros valores tradicionalistas y costumbres.

En ese Espíritu de Bien Común que siempre lo caracterizó la consecuencia lógica fue hacer causa común con el Federalismo Argentino, y en especial con el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. Además fue el verdadero impulsor del Congreso de Tucumán en 1816, impregnando de heroísmo y de firme decisión a los diputados que allí asistieron, en un momento sumamente difícil ya que parecía que las armas de la Patria se desmoronaban ante los españoles.

En segundo lugar es el Padre de la Patria porque siempre buscó la Unidad de todos los argentinos. Siempre buscó esa unidad en un momento muy difícil a nivel interno por la cruenta lucha y guerra civil entre unitarios y federales. Y en aras de esa Unidad, de esa difícil Unidad, nunca participó de las guerras civiles. Se puso a la altura de la Historia dedicando todo su esfuerzo a la liberación continental.

En tercer lugar es el Padre de la Patria por los altos valores éticos y morales que siempre puso en práctica como Padre de Familia. En 1825 escribió un listado de consejos para su hija Mercedes, un listado en donde volcó sus ideales educativos, su amor como gran padre: 1°) Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican. 2°) Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira. 3°) Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto. 4°) Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5°) Respeto hacia la propiedad ajena. 6°) Acostumbrarla a guardar un secreto. 7°) Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones. 8°) Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9°) Que hable poco y lo preciso. 10°) Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11°) Amor al aseo y desprecio al lujo.


¿Por qué Rosas?

Porque es el Padre del Nacionalismo Argentino. Como Gobernador de Buenos Aires y Primera Magistratura Nacional logró lo que ningún político había logrado hasta el momento, la Unidad Nacional. En este sentido priorizó los pactos interprovinciales, dando origen al Pacto Federal de 1831 en donde primero se buscó articular a las provincias anarquizadas por los unitarios para luego organizar el país bajo la forma federal y con la sanción de una constitución.

La Junta de Representantes (el organismo encargado de designar al gobernador de Buenos Aires) ya le había otorgado a Rosas en 1829 –cuando asumió por primera vez– la Suma del Poder Público por la permanente guerra civil existente con los unitarios extranjerizantes. Al consolidar el orden y la paz a nivel interno, la Legislatura porteña le otorgó el título honorífico de ‘Restaurador de Las Leyes’, dándosele además el grado militar de Brigadier.

Obrando como el más argentino de todos, exaltó los valores nacionales y criollos. Su claro y decidido proteccionismo económico terminó con el liberalismo retrogrado que tanto había servido a los intereses colonialistas de Inglaterra. La exclusiva navegación de nuestros ríos dio paso al desarrollo de una importantísima marina mercante. Su famosa Ley Nacional de Aduanas generó un gran impulso y protección a la Industria Nacional frente a los productos de procedencia británica. La fundación del Banco de la Provincia de Buenos Aires puso fin al dominio y al monopolio del crédito y del metálico en nuestro país por parte de la especulación y la usura inglesa. Y su tan mentada Reforma Agraria (enfrentándose a enfiteutas y concentradores  ingleses) estableció un reparto más justo de tierras productivas.

Es el Padre del Nacionalismo Argentino porque además defendió la Patria de manera enérgica y digna frente a las tentativas colonialistas, destacándose la Defensa Nacional frente a la agresión francesa de 1838 y frente a la agresión anglo-francesa de 1845. Inclusive el mismísimo Libertador General San Martín hizo causa común escribiéndole desde su retiro en Francia poniendo de manera simbólica su espada y su persona al servicio de la Nación, felicitando al Restaurador por la heroica resistencia en Vuelta de Obligado y reconociéndolo como el Defensor de la Independencia Americana.

En definitiva, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas encarriló a la Nación fomentando un sentimiento patriótico. El uso obligatorio de la divisa punzó en todo el país para la administración pública, las escuelas y el ejército fue otra prueba cabal de ello. Para el Padre del Nacionalismo, la palabra “Federación” significaba Amor a la Patria y apego a nuestras tradiciones.


¿Por qué Perón?

Porque la Doctrina Nacional-justicialista, también rodeada de una Mística y de un Espíritu argentinista, estableció claramente una Unidad de Concepción para una Unidad de Acción. Fue el legado de la Soberanía Política, de la Independencia Económica y la Justicia Social. Toda una lucha (con proscripción incluida) al servicio de la Causa Nacional. Es el General Perón el que como ningún otro presidente en la historia de nuestro país reivindicó a los trabajadores con amplias medidas socialistas, realizando una efectiva distribución de la riqueza y armonizando las relaciones entre el Capital y el Trabajo.

El Nacional-justicialismo fue sin lugar a dudas la doctrina libertaria del siglo XX, reflejada también en el principio de la “Tercera Posición”, o sea, de un posicionamiento totalmente libre ante los embates de las izquierdas y de las derechas, del marximo y del capitalismo, del imperialismo yanki y del imperialismo soviético de esa época, colonialismos siempre manejados por el Poder Oculto, por la Sinarquía Internacional al decir del Líder justicialista.

Con una fuerte política de industrialización interna (también como nunca antes visto en el país) la Independencia Económica tuvo como finalidad reconquistar las fuentes de riqueza de la Nación para hacer un reparto más equitativo, para mejorar la calidad de vida de los argentinos: Desligando al país de todo organismo financiero usurero; sin deuda externa; nacionalizando el Banco Central de la República Argentina como así también los sectores estratégicos de la economía; llevando adelante una verdadera integración económica a nivel latinoamericano.

Y todo ello a pesar de la enorme presión ejercida por EEUU, el país “bueno” y “democrático” vencedor en la 2da Guerra Mundial. En definitiva fue la consolidación de la Comunidad Organizada: Una Nación, un Estado y un Líder que orgánicamente cumplen una misión en común.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

13-04-2018

PERSONALIDAD Y NACIONALISMO


La Personalidad es el conjunto de cualidades que conforman la manera de ser de una persona y que por ende se diferencia de los demás. Hace referencia a la forma en que pensamos, sentimos, interpretamos una realidad, a como nos comportamos. Puede incluir rasgos positivos como también puede incluir los negativos y está determinada por los genes que son los que nos proporcionan una gran variedad de predisposiciones y también por el ambiente que nos rodea, que nos condiciona.

Por consiguiente, al ser la peculiar estructura interior, constante y propia de cada individuo conforme a la cual se organiza todo el Ser, está formada por una serie de patrones que utilizamos para describirnos y que se encuentran integrados en un “Yo”. Una Personalidad psicológicamente sana y equilibrada será aquella que sea flexible, vale decir, que sepa reaccionar ante situaciones y ante los demás de diversas formas al poseerse un amplio repertorio de conductas en vez de comportarse de un mismo modo, de una misma manera siempre cerrada y rígida. Y si es capaz de tolerar situaciones de presión y enfrentarse a ellas entonces nunca se derrumbará ante los diferentes contratiempos y dificultades.

Tener mucha Personalidad es sinónimo de poseer una Gran Personalidad, en donde las cualidades de una persona entonces sobresalen por ser muy firmes, vitales, precisas, por tener un dinamismo arrollador gracias al cual se despliegan actividades que lo hacen elevar, que lo hacen interiormente fuerte y natural. Sería lo contrario al hombre-masa donde se observan cualidades impersonales, anónimas, fofas y burguesas.

Para la Doctrina Nacionalista poseer una Gran Personalidad es determinante a la hora de querer internalizar una Unidad de Concepción para la Unidad de Acción. ¿Y cómo es posible poseerla? En primer lugar teniendo firmeza a la hora de querer comprometerse con los destinos del país; en segundo lugar teniendo un dinamismo arrollador en el sentido de querer superarse día a día como militante, creando, proponiendo, teniendo permanente iniciativa, queriendo prepararse para algún día formar a las jóvenes generaciones; en tercer lugar poseer fuerza y decisión, vale decir, no desfallecer ante los inconvenientes de fondo que siempre se plantean en la Lucha por el Despertar Nacional.

En el fondo, toda Gran Personalidad es para el Nacionalismo un Yo como reflejo de una comprensión anti-sistémica de la realidad y como un Espíritu de Lucha inmortal. Una identidad individual absoluta y totalizadora que se revela ante cualquier forma de manifestación decadente desde lo social. Es el reflejo de una militancia cualitativa que está muy por encima del número de la masa. La que posee una Mística y un Estilo a la hora “del hacer” antes que el “criticar” desde una postura pasiva y burguesa.


Toda Gran Personalidad es para el Nacionalismo la que trasciende los pensamientos materialistas tanto de Derecha como de Izquierda (las dos caras del Nuevo Orden Mundial). La que por el sólo hecho de sentirse esclarecida siente que tiene el deber, el compromiso moral e ineludible para con la Patria. La que compromete un esfuerzo y una militancia hacia un rumbo de grandeza. En definitiva, toda Gran Personalidad es para el Nacionalismo la idea misma de Libertad, la idea misma de Lucha contra toda forma de esclavitud mental.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

13-04-2018

domingo, 4 de marzo de 2018

VOLUNTAD Y NACIONALISMO


La Voluntad es la potestad que se posee para dirigir el accionar propio, por lo tanto una facultad para la toma de decisiones. La que nos impulsa a realizar acciones sobre la vida cotidiana. Es evidente que antes de ejecutar su acto la persona primero debe estar consciente. Por eso se trata de una propiedad de la personalidad que apela a una especie de fuerza para desarrollar una acción y de acuerdo a un resultado esperado.

Al existir el acto voluntario entonces existe la intención, que es una de las propiedades de la personalidad, puesto que siempre se conocerán de antemano las consecuencias que cada acción trae consigo. Por eso cuando se realiza un acto se conoce que el mismo va acompañado de tres momentos básicos. Es como una serie de pasos que se siguen, en primer lugar está la deliberación consciente de las causas o motivos que conllevan al sujeto a realizar la acción, en segundo lugar se trata de la decisión de realizar el acto y en último lugar la ejecución y responsabilización del acto.

En esencia, todo acto voluntario va a estar ligado a una inteligencia con capacidad para tomar decisiones correctas y así lograr una recompensa futura, un beneficio ulterior. Por eso siempre se va a relacionar con el hecho de poder elegir a conciencia, con sentimiento y sin ningún tipo de manipulación externa.

Para el Nacionalismo la Voluntad es determinante, decisiva para lograr y alcanzar su meta, vale decir el Bien Común Social. Y así como todo acto voluntario está ligado a una inteligencia a la hora de decidir, todo militante nacionalista debe poseer una Unidad de Concepción para la Unidad de Acción. Ninguna de estas unidades se excluyen sino que por el contrario se complementan, se retroalimentan la una con la otra.

La Unidad de Concepción está en la Doctrina. Y lo importante de una Doctrina no consiste en conocerla sino en sentirla y sobre todo amarla. Pero a su vez tampoco alcanza con tener ese sentimiento sino que se debe poseer sí o sí una Mística, que es la verdadera fuerza motriz que impulsa la realización del sacrificio y la entrega por una Causa Superior. Una Doctrina sin teorías de fondo resulta incompleta. Y una Doctrina sin la forma de realizarse resulta inútil. Por eso en la Unidad de Acción está la adecuada conducción del conjunto de la Doctrina. Por consiguiente se trata de poner en marcha no solamente la idea en sí para que pueda ser difundida sino la fuerza motriz necesaria para que una determinada idea tome cuerpo.

No se hacen patriotas con discursos. Se es verdaderamente nacionalista solamente por el alto grado de sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. El Nacionalismo antepone el Deber antes que la comodidad, la Responsabilidad antes que las satisfacciones personales, una Mística antes que ideas. Y todo ello dentro de un Movimiento Político con total Voluntad, con total Acción y con un decisivo Espíritu de Lucha para lograr la grandeza de la Patria y la felicidad del Pueblo.

Un Movimiento Político Nacionalista que quiera hacer triunfar una Causa Superior tiene el deber de corporizar una Férrea Voluntad para de esta manera arribar a un Poderío de Voluntad, razón por la cual dicho Movimiento siempre será indestructible en Cuerpo y Espíritu.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-03-2018

HONOR Y NACIONALISMO


El Honor es una cualidad moral que lleva a una persona a actuar rectamente en la vida, a tener comportamientos regios y nobles, a cumplir con el deber y de acuerdo a una moral. En esencia, esta cualidad moral está íntimamente ligada a la buena reputación de una persona, y por consiguiente a su honestidad y lealtad como así también a la virtud, al mérito y también al heroísmo.

Implica ideales superadores. Se trata de principios y valores individuales que posee una persona. Por eso el Honor siempre va a estar vinculado al concepto de dignidad, con la cualidad del que se hace valer como persona de manera firme, del que se comporta como corresponde ante diferentes situaciones que plantea la existencia humana, del que nunca va a dejar que lo humillen ni degraden.

En la vida nadie puede ser más fuerte que un Hombre o una Mujer con Honor. Mientras otros se bastardean en debilidades o pasiones superficiales, aquellos siempre van a permanecer eternos e inmutables ante sus principios, en donde la palabra tiene un valor enorme y hasta es más importante que un contrato firmado.

El Honor se lo posee o no se lo posee, no existen términos medios en este sentido. Para el Nacionalismo –como expresión cosmovisonal y filosófica de amor a la Patria– todo militante debe poseerlo sí o sí, ya que toda persona honorable es aquella que tiene incorporado un porte inquebrantable, que siempre actúa de manera responsable y en acciones determinantes para la vida. El que se preocupa ante los demás, el que posee una aguda sensibilidad social y con sentido de justicia, el que demuestra en los hechos concretos Amor y Lealtad, sentimientos nobles hacia sus compatriotas.

Y aquí se encuentra el punto decisivo: Poseer un profundo sentimiento patriótico, porque la persona honorable sólo conoce el valor del compromiso. En este sentido el Nacionalismo, por más que tenga una clara y definida Doctrina, nunca tendrá sentido si sus principios no se acoplan a un Movimiento Político de total acción y de resuelto Espíritu de Lucha. Es que la única forma de amar a la Patria consiste en sacrificarse por ella.

Por eso es tiempo de recobrar lo que largamente hemos perdido, lo que nos pertenece por derecho propio. Los nobles ideales de Revolución Nacionalista, de Soberanía Política, Independencia Económica y Bien Común Social nadie los pondrá en práctica por nosotros mismos. Por eso debemos librar con perseverancia, con voluntad de hierro y con fe en la victoria el decisivo Combate del Honor.

El militante nacionalista posee Honor como cualidad moral porque tiene sentimiento del deber. Porque posee virtud y mérito. Porque tiende a superarse y pone en práctica desprendimientos personales. Porque nunca desfallece y demuestra en el día a día compromiso, sacrificio, lucha, fuerza de voluntad, valor, arrojo, coraje, poder de decisión, placer ante la responsabilidad, estoicismo, capacidad de liderazgo, sobriedad, austeridad, autocontrol, dureza física y mental, carácter, solemnidad, férrea disciplina, eficacia y obediencia sagrada. En definitiva, el militante nacionalista tiene Honor porque sólo posee el Ideal de los Fuertes, de los que nunca se corrompen.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-03-2018

LOS SIETE PRINCIPIOS DEL MILITANTE NACIONALISTA


En primer lugar LA FE. Pero no en referencia a lo estrictamente religioso. El principio de la Fe hace referencia al convencimiento de alcanzar la Victoria, el triunfo de la Revolución Nacionalista. A su vez Fe en el mando, ya sea en el Líder del Movimiento como en los distintos Jefes. Fe en las decisiones y en la capacidad para ocupar un determinado puesto de lucha. Fe en nuestros camaradas, en todos los militantes. Fe en nosotros mismos, en nuestra capacidad para luchar por el bien de la Patria. Fe en la doctrina, en una Unidad de Concepción para la Unidad de Acción.

En segundo lugar LA DISCIPLINA. Principio más que necesario que tiene que haber dentro de todo grupo organizado de personas y que apuntan a un fin concreto. La disciplina política significa apegarse a las leyes, a las reglas y direcciones que emanan de la Doctrina y de las órdenes que se imparten. 

En tercer lugar LA LEALTAD. Nuestro Honor es la Lealtad. Esta es una de las frases que mejor describe a un nacionalista. Y la Lealtad es uno de los principios más importantes que debemos respetar. Debemos ser leales a la Patria y entender que la misma no sólo es un pedazo de tierra sino también una Bandera, un Pueblo, una Cultura, una Tradición, una Historia, un Espíritu. Debemos ser fieles a la sangre derramada, a todos los camaradas que han dejado su vida por la Nación. Debemos ser leales al Movimiento, a la Doctrina, a nuestros Líderes, a nuestros Camaradas y también a nosotros mismos.

En cuarto lugar LA SOLIDARIDAD. Un Movimiento es un grupo de personas y para que este grupo avance es necesario que sus miembros apunten para un mismo lado. Que ese grupo de personas se sienta uno sólo. Para que ello suceda es vital la solidaridad: Dentro del Movimiento nuestro hermano es nuestro Camarada. Y la palabra Camarada no sólo es un título. El Camarada es quien practica la camaradería, el que practica la Solidaridad, la Cordialidad y el Respeto. El que ayuda, protege y acude a un compañero cuando éste lo necesita. Y el militante nacionalista realiza en sí un enorme acto de Solidaridad porque es quien lucha y se sacrifica por su Pueblo.

En quinto lugar LA DISCRECIÓN. El efecto sorpresa muchas veces tiene una importancia decisiva en una acción. La discreción es un principio muy importante para todo militante. Ya lo dice el viejo dicho: “Uno es dueño de lo que piensa, pero esclavo de lo que dice”.

En sexto lugar LA PACIENCIA. Si hay que tener Fe en la Victoria también hay que saber que esa Victoria no va a llegar de un día para el otro. Hay que saber que esto requiere de mucho esfuerzo, de momentos de mucha actividad y de momentos también de “reposo”. Para poder comprender esto y sobre todo para poder sobrellevarlo, es necesario el principio de la Paciencia, ya que sin ella caemos en la desesperación y en la posterior deserción.

En séptimo y último lugar LA ALEGRÍA. Es evidente que las actuales circunstancias de nuestro país y del mundo en general son duras y desfavorables. Sin embargo no podemos caer en la depresión y en la desesperación. A  las armas del enemigo oponemos nuestras armas. Frente a la traición y la decadencia oponemos nuestra Lealtad, nuestro Honor y nuestra Doctrina. Y frente a la tristeza reinante oponemos nuestra Alegría. Una Alegría por demostrar que no todo está perdido y que oponemos una férrea resistencia. Debemos ser alegres y estar honrados de servir a la Patria, y más alegres estaremos el día del mañana cuando la Argentina sea completamente Libre, Justa y Soberana.

Estos siete principios deben regir y orientar nuestra vida tanto como militantes y como personas. El punto decisivo siempre va a estar dado por la Voluntad, por un porte inquebrantable y honorífico de querer vencer.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-03-2018

domingo, 4 de febrero de 2018

¿QUÉ ES EL BIEN COMÚN SOCIAL?


Es el tercer principio doctrinario del Nacionalismo. Consiste en promover dentro de una Comunidad Nacional Organizada el desarrollo sano y fuerte de un Pueblo de manera integral. Por desarrollo no debe entenderse lo estrictamente material –tal como lo da a entender la falaz prédica materialista marxista– sino todo aquello que eleve a las personas desde lo espiritual, cultural, ético, físico y material.

Para la cosmovisión nacionalistra, ese desarrollo integral es sinónimo de Socialismo, entendido como el convencimiento ético de que el Bien Común debe estar por encima de todo bien individualista y sectario (como por ejemplo los intereses especulativos del dinero o los intereses políticos partidocráticos de la corrupción organizada). Una actitud ética frente a los problemas existentes, un estilo para llevar adelante acciones concretas más que una ley estrictamente económica o matemática. Por eso el error conceptual más grave en la idea de Socialismo es querer reducirlo al campo económico como burdamente lo plantea el marxismo.

Todo sistema económico que cumpla con requisitos éticos básicos, que sea útil para llevar al Pueblo a un nivel de vida superior en el sentido integral ya descripto puede considerarse como socialista. Los sistemas económicos son simplemente herramientas, medios, y por tanto están sujetos a modificaciones según las circunstancias. Lo único que son inmutables son los principios éticos conformes al Bien Común.

Evidentemente hay elementos anti-socialistas en sí mismos, aberrantes y abiertamente contrarios a toda ética: La usura, la especulación, el anonimato, la lucha de clases, la dependencia, la explotación, la degradación del Orden Natural, la corrupción. Y esa degradación y materialización de la vida se impone desde los bancos de cerebro del Nuevo Orden Mundial y con la clara intención de adormecer almas. En un mundo dominado por ideas materialistas -tanto del capitalismo como del marxismo- es lógico confundir Ética con interés, Bien Común con provecho personal, Pueblo Organizado con clases, Socialismo con marxismo.

Para promover un trato de honor hacia todos los compatriotas de un país un gobernante debe poseer sí o sí libertad de acción para ello, debe ostentar el “Real Señorío de lo Propio” para el ejercicio soberano de su gran misión. Es que sin Soberanía Política ni Independencia Económica no podrá haber nunca gobernante justo, honesto y servidor abnegado de la grandeza de la Nación. A su vez, en la promoción del Bien Común Social primero debe haber una verdadera unión entre todos sus integrantes, una fraternidad sincera en aras de la construcción de la verdadera paz social. Y en segundo lugar –como consecuencia lógica– se debe premiar el mérito, el deber, la responsabilidad y el sacrificio.

El factor humano siempre debe ser el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales. Por eso el verdadero Nacionalismo siempre será aquel que mantenga el equilibrio de intereses dentro de una Comunidad Nacional y a través de un sano concepto de Bien Común Social o Socialismo. Es que las verdaderas revoluciones son aquellas que tienen un profundo contenido de transformación integral.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

04-02-2018